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El Arte de Vivir, la ONG que ayuda a aliviar el trauma de los inundados

La conmovedora historia de los voluntarios de la fundación que viajaron a los campamentos de evacuados para trabajar en traumas emocionales

Martes 06 de Marzo de 2018

Cuando hay una catástrofe, como las recientes inundaciones en Salta, la ayuda aparece de todos lados; desde los ámbitos gubernamentales, no gubernamentales y hasta de los ciudadanos comunes. Llegan alimentos, agua y todos lo aportes materiales que necesitan los damnificados.

Pero hay quienes también se ocupan de los traumas emocionales y en esta cruzada se encuentran voluntarios de la fundación El Arte de Vivir, que viajaron hasta los campamentos de evacuados llevando una herramienta fundamental para regenerar todo el daño lo antes posible.

Erica Maryncak es directora del programa alivio postrauma en Latinoamérica de dicha ONG y quien encabeza la campaña "Juntos por Salta". En diálogo con LA CAPITAL explicó que arribaron después del período de emergencia de otras organizaciones socorristas.

Primero viajaron ocho personas para contactarse con los campamentos de evacuados. Y días después, lo hicieron otras 16 que permanecieron durante cinco días enseñando técnicas específicas.

"Ellos tienen que rearmar sus vidas en una realidad de alerta y miedo. Las técnicas sirven para aliviar ese trauma, recuperar energías y fuerza, y en muchos casos, hasta para poder volver a dormir", reconoció la directora de la ONG.

En ese rumbo, explicó que trabajan con dinámicas físicas destinadas a chicos y adultos a partir de juegos y sonidos "para que puedan expresar todo eso que queda adentro. Estos programas permiten que en el medio del caos, haya esperanza y que la gente vuelva a sonreír".

Días pasados, estuvieron colaborando en dos campamentos de evacuados; El Rosado y La Curvita, ambos de comunidades originarias wichis, tobas y qom. En uno hay 280 personas y en el otro unas 1200 "que fueron las que sufrieron las pérdidas más importantes porque estaban cerca del río en un pueblo ubicado en una depresión", apuntó Erica.

Empantanados

"La noche que llegamos llovía mucho, las camionetas se nos quedaron en el barro y debimos caminar en ese terreno para arribar a los campamentos. Nuestra intervención fue como un respiro en medio de tanto escenario devastado", reconoció la voluntaria.

"A la comunidad más grande se la reubicó en un lugar que será el definitivo y nosotros también colaboramos en el traslado de las familias; ayudamos a desmontar y construimos una casilla para una abuela. En unos días volveremos porque harán la inauguración y seremos sus padrinos", contó la colaboradora. "A su vez, retornaremos con las técnicas. A estas visitas las repetiremos cada mes o mes y medio, por espacio de nueve meses más. Es por ello que necesitaríamos fondos para poder llevar más voluntarios", apuntó.

Los que viajaron recientemente a los campamentos son en su mayoría de Salta, pero también se sumaron algunos de Jujuy y Buenos Aires. Para lograrlo, contaron con el apoyo remoto de siete provincias que se unieron a la campaña. Cincuenta voluntarios juntaron los recursos económicos para completar la estructura necesaria de la ONG como logística, seguros, apoyo administrativo, entre otros.

Los voluntarios del Arte de Vivir compartieron espacio e hicieron un trabajo articulado y solidario con integrantes del Ejército Argentino, personal del Hospital de Santa Victoria Este, municipio local, Ministerio de Primera Infancia de la provincia de Salta, miembros del Inta y de la Cruz Roja.

Ellos también participaron de los talleres y recibieron las mismas técnicas de ayuda postrauma. "La directora del hospital nos decía que no podía creer que alguien venga a ocuparse de ayudar a los que ayudan, que pasaron noches sin dormir y en estado de alerta ante nuevas lluvias.", contó Erica.

El mismo programa se aplicó luego del terremoto de México junto a una alianza con Naciones Unidas. Estuvieron también asistiendo en el terremoto de Ecuador, en Chile, Perú y otros países latinoamericanos.

En Argentina, lo aplicaron en catástrofes tales como las inundaciones de Comodoro Rivadavia, el volcán de Villa La Angostura, las inundaciones de La Plata y el edifico de Salta 2141 de Rosario, luego de la explosión.

"Algunas veces no puedo llegar como me pasó con el alud de Perú y el sismo de Colombia, entonces debí entrenar a gente de El Arte Vivir de esos lugares vía Skype para que pudieran asistir", recordó la directora del programa en América latina. El programa se sostiene con el aporte de colaboradores. Quien desee sumarse lo puede hacer por medio de donaciones online: http://l.artofliving.org/traumareliefsalta

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