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Culminan los "sanfermines" de Pamplona con 31 heridos

Siete terminaron en el hospital. Dos hombres sufrieron traumatismos craneoencefálicos.

Domingo 15 de Julio de 2018

Los famosos encierros taurinos de las fiestas de San Fermín en la ciudad española de Pamplona culminaron ayer con un total de 31 heridos, dos de ellos por asta, con lo que esta edición fue una de las menos accidentadas de los pasados años, según el recuento hecho por la Cruz Roja. Después de la última carrera celebrada ayer, siete personas terminaron en el hospital, entre ellas dos hombres de 32 y 21 años que sufrieron traumatismos craneoencefálicos. En total, los servicios médicos atendieron este año a 467 corredores, a la mayoría de ellos para practicarles alguna cura a lo largo del trayecto. El octavo encierro del tradicional espectáculo fue también el más rápido, ya que los toros de la ganadería "Miura" recorrieron los 848,6 metros que separan los corrales y la plaza de toros en apenas dos minutos y 12 segundos, causando escenas de tensión en las estrechas calles del casco antiguo de la ciudad. El momento más peligroso fue cuando uno de los toros, llamado "Aguilito", enganchó a un corredor francés de 27 años por la camiseta y el pañuelo que llevaba al cuello y lo arrastró a lo largo de unos 80 metros en un tramo cercano a la plaza. Dentro de todo, el joven tuvo suerte, ya que sólo sufrió una lastimadura en el cuello y contusiones en la espalda.

   Los "Sanfermines", dedicados al patrón de la ciudad, se hicieron mundialmente famosos gracias a la novela "Fiesta" (1926), de Ernest Hemingway. El escritor y premio Nobel estadounidense estuvo varias veces en Pamplona para presenciar el espectáculo, que cada año atrae a hasta un millón de visitantes a esta ciudad de unos 197.000 habitantes del norte de España, capital de la comunidad de Navarra.

   Los encierros consisten en soltar todos los días a las 8 de la mañana a seis toros bravos y a seis cabestros (toros mansos que sirven de guías) mientras cientos de personas vestidas tradicionalmente de blanco y con una faja y un pañuelo rojos, los "mozos", corren delante de ellos por las estrechas calles empedradas hasta la plaza, donde por la tarde los toros son lidiados.

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