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Creciente malestar ante la tibieza del Papa para combatir la pedofilia clerical

Figuras eclesiales señalan que "la sociedad perdió la confianza en nosotros, el reloj nos marca la hora".

Domingo 26 de Agosto de 2018

Elegido hace cinco años para hacer cambios en una Iglesia sacudida por los escándalos, el primer Papa latinoamericano de la historia encara las críticas internas de obispos y cardenales para que tome medidas concretas contra la pedofilia y sus encubridores.

"El reloj nos está marcando la hora a todos los dirigentes de la Iglesia, los católicos están perdiendo la paciencia, la sociedad civil perdió la confianza en nosotros", advirtió en una declaración escrita el cardenal estadounidense Sean O'Malley, arzobispo de Boston. El influyente purpurado, presidente de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores, figura a la cabeza de la lista de prelados que piden al Papa Francisco medidas "claras, transparentes y concretas" contra curas, obispos y cardenales acusados de abusos sexuales a menores o de encubrirlos.

Después de los desaciertos del Papa durante su viaje en enero pasado en Chile, al haber puesto en duda las denuncias contra el cura Fernando Karadima, acusado y condenado por abusos sexuales, el Papa argentino sigue recibiendo denuncias de todo el mundo contra prelados.

El abuso de más de mil menores por parte de 300 religiosos durante siete décadas en Estados Unidos, denunciado esta semana, generó de nuevo críticas y malestar contra el máximo líder de la Iglesia por sus flaquezas ante un fenómeno que tanto ha desprestigiado a la milenaria institución. El llamado "cáncer de la pederastia" en la Iglesia es el tema central de la primera visita de un Papa en casi 40 años a Irlanda, país donde también estallaron los escándalos.

En una reciente homilía dominical, el arzobispo de Dublín, Diarmuid Martin, pidió al Papa que "destruya" los mecanismos que permitieron que se encubrieran por décadas los abusos sexuales y los maltratos a miles de jóvenes en las escuelas católicas. "La rabia de la gente no es sólo por los abusos, sino porque la Iglesia fue autoritaria, despótica y autoprotectora. Los escándalos de abusos han provocado un resentimiento enorme entre los creyentes", resumió durante la homilía. "No basta con decir simplemente lo siento. Las estructuras que permitieron o facilitaron el abuso deben ser analizadas y destruidas para siempre", afirmó.

Asediado por los escándalos, el Papa respondió esta semana a las críticas con una carta abierta al "pueblo de Dios" en la que admite que la institución por "mucho tiempo" ignoró y silenció el dolor de las víctimas y "no actuó a tiempo" ante la gravedad del daño causado.

Insuficiente

Para muchos ha sido una respuesta insuficiente, pese a que en los últimos meses el Pontífice ha intervenido varias veces para remover y alejar prelados, entre ellos a varios cardenales, acusados de encubrir curas pedófilos.

En julio el cardenal estadounidense Theodore McCarrick, de 88 años, renunció al título y fue suspendido por el Papa del ministerio tras ser acusado de abusos sexuales, una decisión poco habitual. En Chile, la salida del controvertido cardenal Ricardo Ezzati, arzobispo de Santiago, llamado a declarar como imputado por la justicia chilena por encubrimiento, es inminente. En Australia se estudia aprobar una ley estatal que obligue a los curas a romper el secreto de la confesión en caso de violencia sexual a un menor.

La lista de purpurados involucrados se alarga día a día, e incluye desde el poderoso australiano George Pell, tesorero de la Santa Sede, sometido a juicio en su país, hasta al francés Philippe Barbarin, arzobispo de Lyon, acusado de encubrimiento, al que han pedido su renuncia el pasado miércoles con una petición pública firmada por más de 8.000 personas. Y el peso de la justicia podría afectar al influyente cardenal italiano Angelo Sodano, número dos vacitano durante los años de Juan Pablo II, acusado de encubrir los horrendos abusos del fundador de los Legionarios de Cristo, el mexicano Marcial Maciel. Según la página religiosa on-line Il Sismografo, habitualmente bien informada, es posible que el Papa presente desde Irlanda medidas concretas que le reclaman tanto dentro como fuera de la Iglesia y que exigen las víctimas.

"Le hemos pedido mil veces al Papa una sola cosa: que obligue a los obispos a denunciar los casos ante la autoridad judicial. No queremos procesos canónicos", explicó Francesco Zanardi de la asociación Red El Abuso, quien representa a más de 700 víctimas italianas.

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