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Condenan a 45 y 42 años de prisión a dos curas por abusos de niños sordos

Horacio Corbacho, de 59 años, y Nicola Corradi, de 83, fueron penados por abusos sexuales de niños y adolescentes en el Instituto Próvolo.

Martes 26 de Noviembre de 2019

Los sacerdotes Horacio Corbacho, de 59 años, y Nicola Corradi, de 83, acusados por abusos sexuales y corrupción de niñas y niños sordos en el Instituto Próvolo de la provincia de Mendoza, fueron condenados ayer a 45 y 42 años de prisión respectivamente por los jueces del Tribunal Penal Colegiado 2, y el ex empleado Armando Gómez, de 49 años, recibió una pena de 18 años.

A tres años del escándalo que sacudió al país, el sacerdote italiano Nicola Corradi, de 83 años, fue sentenciado a 42 años mientras que el cura argentino Horacio Corbacho recibió 45 años. Ambos escucharon con gesto adusto el fallo dictado por el Tribunal Penal de la ciudad de Mendoza.

El veredicto, que puede ser apelado, se dio a conocer después de un juicio histórico que duró más de tres meses y en el que se ventilaron los aberrantes hechos sufridos entre 2005 y 2016 por una decena de alumnos del Instituto Antonio Próvolo para niños sordos y con problemas de audición de la localidad mendocina de Luján de Cuyo.

El histórico veredicto fue dictado por los jueces Carlos Díaz, Mauricio Juan y Aníbal Crivelli al cumplirse tres años desde que salieron a la luz las primeras denuncias y se destaparon los hechos que tuvieron repercusión mundial.

La sentencia fue celebrada por miembros de la comunidad, las víctimas y sus familiares, que aguardaban fallos condenatorios que apuntan a convertirse en "un ejemplo y referencia en el mundo".

El fiscal Alejandro Iturbide destacó que están conformes con la sentencia, y agregó que "lo que siento no es alegría porque como se sabe una sentencia penal fija los hechos y dice que estos hechos ocurrieron, y realmente son horribles".

"Es muy feo que esto haya pasado en Mendoza y desde ese punto de vista no estamos contentos", agregó.

Durante los alegatos, la fiscalía había solicitado la pena de 45 años para los sacerdotes, mientras que los querellantes solicitaron la pena máxima, de 50 años, y la defensora oficial pidió la "nulidad" de todas las acusaciones y, para el caso de que no se hiciera lugar a dicha nulidad, la absolución de los acusados.Los fiscales Alejandro Iturbide y Gustavo Stroppiana habían imputado a los tres condenados por 25 hechos en total, y en el caso de los sacerdotes las acusaciones estuvieron agravadas por el carácter de ministrso de culto y por ser los encargados de la guarda de los niños y adolescentes menores de 18 años.

El debate, que comenzó el 5 de agosto y demandó 49 jornadas, se realizó a puertas cerradas por ser de instancia privada ya que se trata de delitos de abuso sexual y contó con la participación de intérpretes de lenguas de señas.

Los ex alumnos declararon a través de cámaras Gessell -algunas grabadas y otras bajo la modalidad en vivo y en directo- con el acompañamiento del Equipo de Abordaje de Abuso Sexual (Edeaas).

Las declaraciones brindadas por los diez denunciantes abarcaron desde insinuaciones, obligación de ver material pornográfico, tocamientos, violaciones y ataques grupales, además de encubrimientos de los vejámenes y todo tipo de maltratos sufridos durante años.

En noviembre de 2016 salieron a la luz los casos de abusos en el lnstituto Antonio Próvolo, situado en la localidad mendocina de Luján de Cuyo, lo que llevó a la clausura del establecimiento.

El histórico veredicto fue seguido con atención también por los denunciantes de la sede del Próvolo en La Plata y en Verona, Italia -donde nació la institución- y hubo denuncias por hechos similares.

Sobre estos casos, que tienen como protagonistas a dos clérigos en su tierra natal, el Papa Francisco no ha hecho comentarios públicos.

En 2016 las denuncias generaron un escándalo mayúsculo que se intensificó luego de saberse que Corradi ya había sido señalado por supuestos delitos similares en el Instituto Antonio Próvolo de Verona, Italia, sin que fuera juzgado y que Francisco había sido notificado que el religioso dirigía un centro similar en Argentina.

Corradi cumple prisión domiciliaria por su avanzada edad mientras que Corbacho y Gómez están confinados en una cárcel de la capital mendocina. Este es el primero de una serie de juicios a los que serán sometidos otros ex integrantes del colegio, que ha sido clausurado. El laico Jorge Bordón, que trabajó como administrativo en el instituto, admitió su culpabilidad en 2018 en un juicio abreviado y fue condenado a 10 años de prisión.

En las audiencias del proceso se conocieron los testimonios de jóvenes de ambos sexos sobre las violaciones y toqueteos cometidos por los sacerdotes en sus dormitorios y en los baños del colegio. También relataron que sufrieron maltratos y fueron obligados a ver imágenes pornográficas.

Los testimonios fueron considerados verídicos en la etapa de instrucción previa al juicio y avalados por distintos elementos encontrados en los allanamientos al instituto, como registros de las denuncias realizadas por los padres que luego caían en saco roto, ropa interior presuntamente manchada con semen de los imputados o fotografías de una adolescente desnuda en la computadora de Corbacho y las cadenas que éste supuestamente usaba para amarrar a una chica con el fin de someterla.

Los abusos ocurrían generalmente los fines de semana y las víctimas eran los alumnos pupilos, quienes a su vez sostuvieron que eran amenazados para no denunciar lo ocurrido.

El Vaticano envió en 2017 a dos sacerdotes argentinos a investigar lo ocurrido en Mendoza. Uno de ellos, el vicario judicial Dante Simón, dijo entonces a The Associated Press que los hechos denunciados eran "horribles" y "más que verosímiles". En un informe que elevó al Vaticano, Simón pidió la aplicación de la máxima pena para Corradi y Corbacho, es decir, "que sean dimitidos directamente por el Santo Padre". El informe debe ser revisado por la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Simón señaló que el pontífice le había expresado que "estaba muy preocupado por esta situación", pero muchos en Argentina se preguntan por qué el Papa no removió a Corradi como autoridad del Próvolo de Mendoza tras ser advertido sobre las denuncias en su contra en Italia. El nombre del cura apareció públicamente en 2009 cuando 67 sordos dijeron haber sido abusados en el instituto veronés por 24 curas, laicos y hermanos religiosos y especificaron que en ese entonces el sacerdote italiano estaba en Argentina. En 2012 la diócesis de Verona pidió perdón a las víctimas y sancionó a cuatro de los 24 acusados, entre los que no estaba Corradi. En ningún caso hubo un proceso penal porque el delito había prescrito.

horacio corbacho. Cura argentino, de 59 años.

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