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Cayó acusada de matar a su esposo de un tiro en la cara cuando estaba dormido

La mujer dijo que habían entrado cuatro ladrones a la casa de la familia en un country de Open Door, pero ella tenía restos de pólvora en las manos.

Jueves 15 de Agosto de 2019

La esposa del empresario rural Rolando Josué Nusbaum, de 67 años, asesinado el lunes último de un tiro en la cara cuando estaba en su casa, situada en un barrio cerrado de la localidad bonaerense de Open Door, fue detenida ayer acusada de ser la autora del crimen y de inventar que lo habían matado ladrones, informaron fuentes judiciales y policiales.

Se trata de Gabriela Moreyra, de 39 años, quien fue detenida luego de que una prueba de "dermotest" determinara que en las muestras que se habían tomado el día del hecho tenía rastros de pólvora en sus manos. Con el resultado de esa pericia, el fiscal de la causa, Pablo Vieiro, dejó detenida a la sospechosa ayer a la tarde en la sede de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 10 descentralizada de Luján, donde la imputada estaba haciendo trámites.

La Fiscalía General de Mercedes emitió un comunicado en el que explicó que "en un primer momento" la investigación sobre el crimen de Nusbaum "rondaba sobre la presunta comisión de un robo calificado en la vivienda", durante el cual la víctima fue asesinada y que todo el relato se sustentaba "en base de lo testificado por la única testigo del hecho, su esposa de 39 años".

"Sin descartar ninguna hipótesis, el fiscal ordenó una serie de medidas periciales con la finalidad de recabar la mayor cantidad de elementos posibles para arribar al esclarecimiento del crimen", agrega una fuente judicial.

La fiscalía menciona que -tal como adelantó Télam-, se supo por la autopsia que la muerte de Nusbaum, quien era administrador de un coto de caza en la provincia de La Pampa, fue producto de un único disparo de arma de fuego efectuado "a corta distancia" sobre su pómulo derecho, cuando estaba acostada y tapada con sábanas en su cama, por lo que se cree que le dispararon mientras dormía.

Ayer se conoció el resultado de una de las pericias clave realizadas por el Gabinete de Delitos Especiales de Morón, con lo que el doctor Vieiro pidió la detención de la esposa del empresario.

Las sospechas en torno a Moreyra surgieron desde el inicio entre los investigadores judiciales y policiales, ya que el relato que ella hizo de los hechos no coincidía con lo que vieron en la escena.

Según lo declarado por Moreyra, con quien Nusbaum atravesaba un proceso de divorcio, cuatro delincuentes habían ingresado anteayer a las 2 en su casa, en el lote 124 del Club de campo La Ranita, de Open Door, los despertaron, los sacaron de la cama y los obligaron a recorrer distintos ambientes en busca de dinero y elementos de valor.

Moreyra contó que los delincuentes se llevaron 30 mil dólares, dos celulares, elementos de valor como cuchillería y varias armas de fuego, algunas de estas largas, por la actividad de caza de su marido.

La mujer dijo que mientras ella estaba en la planta baja recorriendo los ambientes con uno de los asaltantes, escuchó la detonación de un arma de fuego, pero no pudo ver qué sucedió. Pero en la casa estaban también los hijos del matrimonio, un adolescente de 16 años y una niña de nueve, que dormían en la planta alta y no llegaron a escuchar nada.

La mujer relató que luego de escucharse el disparo, dos de los delincuentes cargaron los elementos robados en su auto, un Ford Focus viejo, y la obligaron a sacarlos del barrio encerrados en el baúl, para que no los viera la guardia, mientras que los otros dos asaltantes se quedaron en la casa con el marido y los hijos. Siempre según este relato, que para la fiscalía fue falso, la esposa dijo que dejó a los delincuentes en la ruta 6, volvió a la casa pasadas las 4, y encontró a Nusbaum asesinado de un disparo.

Al inspeccionar la casa no encontraron entradas forzadas, que la vaina servida 9 milímetros hallada en la escena coincide con la marca de una caja de munición de la víctima y que el arma empleada podría ser la pistola de ese calibre que Nusbaum guardaba en un cajón.

Además, el auto de la imputada fue peritado y en el baúl no se halló ningún rastro de los dos presuntos delincuentes que tuvo que sacar ocultos del barrio.

El testimonio de familiares también levantó sospechas en torno de la esposa, ya que declararon que estaban separados, que Nusbaum tenían algunas dificultades económicas, que sólo iba a Open Door para visitar a sus hijos y que la casa de campo estaba en venta.

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