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Alarma en Ushuaia por la radicación de salmoneras en el canal de Beagle

Una Corte chilena autorizó a una firma noruega la instalación de criaderos en cuatro jaulas marinas, que alterarían el ecosistema.

Miércoles 08 de Mayo de 2019

Un fallo de la Justicia chilena que autorizó la cría de salmones en jaulas marinas dentro del canal de Beagle generó ayer preocupación entre ambientalistas y científicos de Tierra del Fuego, que consideran a la actividad como "peligrosa" para el ecosistema marítimo de la zona.

La resolución de la Corte de Apelaciones de la ciudad de Punta Arenas, en Chile, dejó sin efecto una medida de no innovar dictada con anterioridad, y por lo tanto le permitió a la empresa Nova Austral S.A avanzar con el proyecto de cultivo de dos millones de salmones en cuatro jaulas a instalarse en el Beagle.

"Van a usar la misma tecnología que se utilizó históricamente a lo largo de la Patagonia chilena, y por lo tanto los efectos ambientales serán los mismos que se produjeron allá", explicó Adrián Schiavini, biólogo e investigador principal del Centro Austral de Investigaciones Científicas (Cadic), con sede en la ciudad fueguina de Ushuaia.

Según el experto, uno de los principales problemas es la fuga de peces de las jaulas, como ocurrió en la isla Huar (Chile), donde unos 900 mil salmones se escaparon de un criadero de la empresa noruega Marine Harvest, tal como informaron medios trasandinos.

Los peces escapados "compiten con las especies nativas y se alimentan de ellas. Esto representa la introducción de una especie exótica", señaló Schiavini. A su vez, mencionó que otro problema son los lobos marinos, porque "una jaula de red, colgada en el mar, llena de salmones, es como poner un tarro repleto de caramelos en la puerta de un colegio, para que los chicos se sirvan. Para los lobos, los salmones gratis se obtienen empujando y rompiendo las redes", indicó.

Por su parte, Gustavo Lovrich, doctor en Biología e investigador principal del Cadic, opinó que "el principal problema" de la instalación de salmoneras "es la producción continua de materia orgánica y de desechos nitrogenados y fósforo que actúan como fertilizantes. Esa materia cae al fondo que empieza a perder oxígeno cuando los sedimentos son procesados por las bacterias".

"Los fertilizantes pueden favorecer el crecimiento de algas que, adheridas a los moluscos, generan la marea roja, que los tornan peligrosos para la ingesta humana", precisó.

"Además, en la cría de salmones en cautiverio se utilizan antibióticos para curar enfermedades que detienen el crecimiento de los peces, y ello también tiene consecuencias porque esa sustancia permanece en el ambiente o en los salmones, generando problemas en la exportación de los animales a mercados exigentes", remarcó Lovrich.

Schiavini mencionó que aunque las jaulas se instalarán a unos 5 kilómetros del límite marítimo entre Argentina y Chile, en el canal de Beagle, "las consecuencias del problema ambiental llegarán al país en poco tiempo porque no existe ninguna barrera natural que lo impida".

Un proyecto similar para instalar salmoneras del lado argentino del Beagle fue descartado a comienzos de este año por el gobierno de Tierra del Fuego, aunque los ambientalistas creen que el avance chileno puede hacer que resurja y por eso exigen una ley que prohíba expresamente la actividad en aguas nacionales.

El gobierno de Tierra del Fuego descartó el 30 de enero último la instalación de criaderos de salmones en el canal de Beagle, una medida que tenía bajo análisis y que había generado múltiples cuestionamientos de entidades ambientalistas.

La decisión de no avanzar con el establecimiento de las salmoneras fue comunicada oficialmente por el presidente de la Dirección Provincial de Obras y Servicios Sanitarios, Guillermo Worman, quien aseguró que el proyecto "ya no está en la agenda del gobierno".

La gobernadora Rosana Bertone había suscripto un convenio de colaboración con el gobierno noruego, a los fines de realizar estudios que midieran el nivel de productividad, pero también el impacto de este tipo de técnica en el ecosistema del Beagle. "Ha quedado claro que el método convencional de cría de salmónidos, con jaulas en el mar, se contrapone con el modelo de desarrollo sostenible que tiene el gobierno provincial para el canal de Beagle", aseveró Worman en declaraciones a la prensa local. También precisó que el Estado fueguino no evalúa realizar nuevos estudios de factibilidad sobre otros métodos de explotación de la especie, con lo que el proyecto quedó definitivamente desechado. El funcionario explicó que "la decisión se basa en conclusiones técnicas comunicadas por áreas del gobierno a la gobernadora Bertone". "La gestión está realizando diversas inversiones para sanear la costa de Ushuaia y recuperar estándares ambientales y niveles de salubridad. No vamos a ir a contramano de esas políticas. Se demoró una definición sobre las salmoneras simplemente porque hacía falta contar con un base científica", detalló Worman.

La posibilidad de que se habilitara la cría de salmónidos en el Beagle había originado un fuerte rechazo de organizaciones ambientales de la provincia, así como de la comunidad científica nucleada en el Centro Austral de Investigaciones Científicas (Cadic) dependiente del Conicet.

Entre los principales cuestionamientos a la medida se mencionaba la posible contaminación del lecho marino por la utilización de antibióticos en el proceso de cría de los animales, además del riesgo de fuga de los peces del interior de las jaulas, como sucedió en el sur de Chile.

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