Viviendo siempre bajo el sol

Domingo 03 de Febrero de 2008

Joern Dybdahl, un noruego de 46 años que vive todo el año sin ver las noches. Durante el verano trabaja en la Antártida como un técnico en una estación de investigación. El resto del año, permanece en la isla ártica de Spitsbergen, por lo que casi siempre vive en la tierra del sol de medianoche.
  “Es una vida especial, no es para todo el mundo”, dijo el bronceado soldador sobre su estilo de vida en busca del sol en dos lugares de trabajo a 17.000 kilómetros de distancia entre sí.
  “Es porque le tengo miedo a la oscuridad”, bromeó.
  Este es el cuarto verano de Dybdahl en la estación de investigación Troll, 250 kilómetros tierra adentro, en medio de picos de montaña que a los noruegos les recuerdan los gigantes gnomos de las fábulas.
  Dybdahl fue uno de los anfitriones del primer ministro noruego Jens Stoltenberg, quien se trasladó hasta la base Troll para conocer los efectos del cambio climático en el continente helado, un gran bloque de hielo que contiene más de la mitad del agua fresca del planeta. Si alguna vez se derritiera, elevaría los niveles marítimos del mundo en casi 60 metros.
  “La Antártida es el secreto para comprender el cambio climático”, dijo Stoltenberg durante una charla al abrigo de la estación ante los ateridos funcionarios y reporteros que lo acompañaban.
  Una teoría afirma que el calentamiento global causará un alza en la temperatura del océano del sur, derretirá el mar helado en torno a la Antártida y hará que los glaciares se deslicen más rápidamente hacia el agua. Otra asegura que el aire menos frío absorberá más humedad y podría causar más nevadas, lo que compensaría cualquier pérdida.