Domingo 11 de Octubre de 2009
Un contingente de 183 familiares de ex combatientes caídos en la guerra de Malvinas viajó ayer a la mañana desde el aeropuerto de Río Gallegos a la base militar de Mount Pleasant, en las islas, donde participó de un emotivo acto durante el cual se emplazó una imagen de la Virgen de Luján en el cementerio de Darwin.
Una semana después de que viajara el primer contingente, esa vez para la inauguración del cenotafio, este segundo grupo llegó a la isla Soledad acompañado por el obispo de Santa Cruz y Tierra del Fuego, Juan Carlos Romanín, quien celebró una emotiva misa frente a los deudos, a pesar de las bajas temperaturas y el viento helado.
Los familiares arribaron a territorio insular a las 9.30 en el vuelo 993 de la compañía chilena LAN, en el marco de un acuerdo logrado tras gestiones de la Cancillería y de la Comisión de Familiares de Ex Combatientes.
A diferencia del primer grupo, en el que eran mayoría padres y madres de soldados muertos en la guerra, este contingente estuvo integrado de manera mayoritaria por hermanos e hijos de efectivos caídos en cumplimiento de su deber.
“Hemos venido desde distintos y lejanos lugares para rendir nuestro homenaje de cariño y oración a nuestros seres queridos que han fallecido durante la guerra de 1982”, señaló Romanín en su homilía, frente a las 230 cruces que recuerdan a una parte de los 649 soldados caídos en el conflicto bélico con el Reino Unido.
Romanín ofreció una homilía más enfocada en cuestiones religiosas que la de Sebastian Combin, el sacerdote que ofició misa el sábado 3 pasado, y que, ante autoridades militares británicas, remarcó que el territorio insular “es argentino”.
Alrededor de las 16, el grupo emprendió su regreso a Río Gallegos. Con el viaje de ayer se cierra la visita de los 353 familiares de los caídos a las islas, ceremonias que se concretaron para dejar inaugurado el monumento a los soldados argentinos muertos en el conflicto bélico de 1982. l (DyN y Télam)