Venecia tiene nuevo puente y también una gran polémica
En Venecia, el recientemente inaugurado "puente de la Constitución", construido sobre el Gran Canal por el arquitecto español Santiago Calatrava, sirvió en bandeja de plata una ardua polémica que va desde el estilo de la estructura (defenestrado y exaltado por igual) hasta su costo final.

Domingo 14 de Septiembre de 2008

En Venecia, el recientemente inaugurado "puente de la Constitución", construido sobre el Gran Canal por el arquitecto español Santiago Calatrava, sirvió en bandeja de plata una ardua polémica que va desde el estilo de la estructura (defenestrado y exaltado por igual) hasta su costo final.

  Las ásperas críticas vertidas por los partidos más conservadores hacia una obra ejecutada por un ayuntamiento de centroizquierda que tiene a cargo Massimo Cacciari, han llevado al municipio a cancelar su inauguración oficial el 18 de setiembre a cargo del presidente de la República, Giorgio Napolitano. La habilitación se hizo sigilosamente, de noche, el jueves último.

  El puente, una estructura ligera y flexible que desde ciertos ángulos puede recordar el ala extendida de un ave, mide 94 metros de largo y un ancho que varía entre los 5,58 y los 9,38 metros.

  La construcción une la única zona de la ciudad accesible con automóvil a la estación de trenes.

  Calatrava defendió ayer de las críticas a su puente, una obra que rompe el inmovilismo arquitectónico de la ciudad al ser el primero que se construye desde hace 125 años.

  Para empezar, Calatrava recordó su currículum, arquitecto e ingeniero con más de cuarenta puentes construidos, doce estaciones de trenes y "el noventa por ciento de su trabajo dedicado a obra pública durante veintisiete años de profesión".

  Rechazó las objeciones por la falta de acceso para minusválidos, algo que el municipio decidió que se resuelva utilizando lo que se llama el ascensor horizontal, es decir, "el vaporetto y el taxi de agua, gratis para los discapacitados".

  Sobre la crítica del encarecimiento, Calatrava reconoció haber subestimado los costes, pero observó que al no haber ejecutado la obra no se le podía pedir más. El presupuesto pasó de los iniciales 7,2 millones de euros a 11,2 millones de euros.

  Para refrendar las palabras del arquitecto español acerca del presupuesto, el alcalde de Venecia (presente en la rueda de prensa que Calatrava dio en la Municipalidad véneta) retó a quien demuestre que se podía haber hecho con menos dinero. "Estoy dispuesto a pagar diez mil euros de mi bolsillo a quien me demuestre que se podía haber hecho con un euro menos", aseveró Cacciari.

  En Italia, muchos consideran que las críticas tienen más un componente político que real, incluidas las de quienes alegan razones estéticas para mantener la ciudad sin cambios.

  En la cuestión estética, Calatrava se explaya y se encuentra a gusto. "He tratado de escribir poesía con unos versos muy fáciles", tratando de mantener el equilibrio entre lo clásico y lo moderno. Pero para él lo moderno es importante, porque cada época artística es un desarrollo de la anterior, "como el Barroco al Renacimiento".

  Calatrava destaca que ese equilibrio entre lo clásico y lo moderno se refleja en la presencia de los materiales, como la piedra y el bronce en recuerdo al pasado, y el cristal laminado, que permite ver la transparencia de las paredes laterales, o el vidrio de los escalones que deja pasar la luz hacia abajo, en alusión a lo moderno.

  Además destacó la cuidada iluminación del puente, pues de noche se convierte en "una alfombra de luz", pero manteniendo "la intimidad" que Venecia guarda por la noche.

  El arquitecto, que ahora vive en Nueva York, donde construye una de las estructuras del Port Authority en la zona cero de Manhattan, resaltó que se trata también del primer puente de Venecia que el peatón puede pasear por debajo, por lo que no es sólo "un sitio de tránsito, sino un lugar de reflexión", arguyó. l