Uruguay: al menos uno de los 16 pacientes muertos tenía el alta
Los enfermeros detenidos y acusados de los crímenes no actuaron por piedad, informó el gobierno. "Quedó demostrado que una paciente tenía el alta médica firmada antes de su deceso", dijeron.

Martes 20 de Marzo de 2012

El gobierno uruguayo afirmó ayer que los enfermeros detenidos y acusados de haber dado muerte a por lo menos 16 personas internadas en dos hospitales de ese país no actuaron "por piedad", como se defendieron, ya que "quedó demostrado que una paciente tenía el alta médica firmada antes de su deceso".

El ministro del interior de Uruguay, Eduardo Bonomi, aseguró que lo que declararon los dos enfermeros detenidos por el juez Rolando Vomero "no está de acuerdo con la investigación, pues se demostró que un paciente tenía el alta médica".

Las autoridades ordenaron auditorías en todas las unidades médicas en las que hubo casos de "muerte dudosa" para dar respuesta a las decenas de personas que se presentan en los centros de salud para saber las causas del fallecimiento de sus familiares.

Vomero explicó que los acusados aseguraron que aplicaban inyecciones de morfina y aire "por no querer ver morir a la gente". "Sin embargo, no se trataba de enfermos terminales, aunque en muchos de los casos padecían graves patologías", agregó. Los dos enfermeros de 39 y 46 años fueron procesados con prisión acusados de haber matado a once pacientes en la Sociedad Española de Socorros Mutuos y a otros cinco en el hospital Maciel. Además, otra enfermera está procesada por encubrimiento.

La noticia que se conoció anteayer generó conmoción en Uruguay por lo que Bonomi y su par de Salud Pública, Jorge Venegas, informaron ayer el dispositivo psicosanitario que se montará para comunicar los detalles del hecho a las familias afectadas.

Bonomi destacó que la investigación se aceleró luego de la muerte de un paciente ocurrida la semana pasada, suceso que brindó las pruebas necesarias para la detención de los involucrados. Para Bonomi "aún no está claro si ambos enfermeros actuaron en coordinación" aunque fuentes de la investigación informaron que había mensajes de texto entre los acusados que prueban esa conexión.

Las personas muertas en la Asociación Española de Socorros Mutuos estaban internadas en la unidad de cuidados neuroquirúrgicos, donde se atienden pacientes en estado crítico por lo que "se podía considerar esperable un desenlace fatal", informó la página oficial del gobierno uruguayo.

En tanto, las otras muertes ocurrieron en la unidad de cuidados coronarios del hospital Maciel, donde los pacientes tienen un estado de menor gravedad.

El subsecretario de Salud Pública, Leonel Briozzo, dijo que la situación "es dramática y dolorosa" y aseguró que las "personas actuaron con voluntad de matar".

"Una cosa es la mala praxis, cuando intentando hacer el bien hay un error, pero esto es un crimen", sostuvo.

Angel Rosas, de la Dirección de Lucha contra el Crimen Organizado, dijo que se está formando un equipo técnico, que notificará caso por caso a las familias damnificadas. "Los familiares todavía no saben lo que pasó. Estamos formando un equipo técnico para ir a informarle a cada familia de las víctimas" y añadió que se trata de un caso "totalmente atípico" que "afectó porque no había antecedentes".

Una jeringa con sangre. La investigación se intensificó y comenzó a cerrarse el círculo de sospechas sobre los enfermeros con el fallecimiento repentino de una mujer de 74 años, internada por diabetes en el hospital Maciel. La mujer tenía el alta médica y el día en que iba ser retirada por sus familiares se descompensó y murió. Tras la autopsia las autoridades investigaron la sala donde había estado internada y allí descubrieron una jeringa con rastros de sangre. Los análisis demostraron que la sangre era de la paciente, pero los médicos declararon que no habían ordenado ningún inyectable, tras lo cual se descubrió que la jeringa no era del hospital sino de la Sociedad Española de Socorros Mutuos.

En el examen de sangre se detectó lidocaína, un calmante que puede ocasionar la muerte en determinadas concentraciones. (Télam)