Domingo 24 de Agosto de 2008
En los Valles Calchaquíes y la Puna hay numerosos caminos incaicos, pertenecientes a una vasta red que comunicaba todo el imperio, muchos de los cuales conducen a adoratorios ubicados en las altas cumbres andinas y transitan paisajes de gran belleza.
Uno de esos adoratorios estaba en la cima del volcán Llullaillaco, en el límite entre Salta y Chile, donde en marzo de 1999 se concretó uno de los descubrimientos más asombrosos del mundo: tres niños incas momificados, acompañados por más de un centenar de variados objetos de su cultura.
Los cuerpos, impresionantemente preservados por el accionar del frío y la sequedad del clima, estaban a 6.700 metros sobre el nivel del mar, en un santuario de altura donde se ofrecía a los dioses un ritual conocido como "Capacocha".
Junto al resto de las piezas, los cuerpos fueron rescatados por una expedición encabezada por el especialista Johan Reinhard, de la National Geographic, e integrado por arqueólogos salteños y de otros puntos del país.