Una ratificación de principios éticos y una conducta periodística
Desde mediados del año 2002 hasta finales de 2006 tuvieron lugar las alternativas más salientes del proceso de relocalización del nuevo puerto de Santa Fe. Una iniciativa clave, vital, no sólo para la ciudad capital sino de toda la región centro del país.

Domingo 07 de Septiembre de 2008

Desde mediados del año 2002 hasta finales de 2006 tuvieron lugar las alternativas más salientes del proceso de relocalización del nuevo puerto de Santa Fe. Una iniciativa clave, vital, no sólo para la ciudad capital sino de toda la región centro del país.

La concreción de una terminal portuaria en la ribera del río Paraná puede darle nuevos aires a una provincia que debe encontrar caminos de integración productiva, en un contexto de economías interrelacionadas y altamente competitivas. Pero, como todo acto público, debe ejecutarse bajo un prisma irrenunciable: la empresa tiene que ser beneficiosa para toda la comunidad santafesina y no transformarse en un fenomenal negocio para unas pocas y caracterizadas familias patricias.

Diario UNO de Santa Fe develó a través de una rigurosa investigación periodística, una serie de situaciones que de haber llegado hasta las últimas consecuencias hubiesen vaciado de sentido a tamaña iniciativa y le hubieran reportado pingües ganancias (más de 40 millones de pesos según algunas estimaciones) a un grupo de empresarios santafesinos que tenían una directa vinculación comercial o institucional con Gustavo Víttori, por aquel entonces presidente de Adepa, actual dueño y director del diario El Litoral y uno de los activos propulsores de la idea.

Precisamente durante aquellos años Víttori participó de cada reunión oficial y hasta en misiones de contacto con inversores extranjeros para interesarlos en este proceso. ¿Con qué fin? Esa fue una de las preguntas que guió la investigación.

Investigación. Los artículos publicados por Diario UNO de Santa Fe pusieron a la luz una singular operatoria de compra de tierras en los lugares donde se levantarán varias de las obras ampliatorias del puerto de Santa Fe y sus vías de acceso. La maniobra fue realizada (entre otros) por uno de los más estrechos socios de Víttori en el diario El Litoral. No sólo eso.

El hombre que rigió los destinos de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas y cuestionaba la judicialización de las disputas periodísticas intentó persuadir a las administraciones de Reutemann y Obeid para que avanzaran en esta idea.

El ex piloto de Fórmula 1, si bien se interesó, nunca jugó a fondo con la iniciativa ya que significaba, de arranque, endeudar a la provincia en 25 millones de dólares.

Fantasmas. Pero sobre todo, porque en aquel tiempo ya había algunos fantasmas que rodeaban el proyecto (los Víttori y la estela de prohijar el beneficio para unos pocos, con fondos que pertenecían a todos) y que podían sumar severos cuestionamientos al final de su segunda gestión.

Luego, con la gestión de Jorge Obeid el proyecto volvió a recobrar fuerzas. Desde el ejecutivo provincial se intentaba revalorizar los aspectos más interesantes de la iniciativa. Sin embargo, desde costados más oscuros y solapados, otros actores habrían tenido espurias intenciones y no cejarían en sus esfuerzos por concretarlas.

Pese a la realización de un estudio de factibilidad para buscar el mejor lugar para el nuevo puerto, curiosamente, de tres lugares tentativos, sólo en uno de ellos se hicieron sistemáticas compras de tierras a precios irrisorios tres años antes de la determinación final del lugar. Y fue justo ése sitio el que resultó elegido como el más apto. ¿Quienes invirtieron allí?, los socios y allegados a uno de los promotores centrales de la idea, Gustavo Víttori.

Con el devenir del proceso (realización de caminos, puesta en valor, iluminación) iban a recotizar dichos terrenos a cifras astronómicas. El negocio que se prefiguraba para algunos era redondo. El caso tiene ribetes tragicómicos: el lugar donde se emplazará el nuevo puerto se llama el Punto G, que se encuentra en las cercanías del Paso Tragadero.

¿Cómo acertó este grupo de empresarios tan cercano a Víttori el sitio para adquirir los lotes donde quedó determinado que se irá a levantar el nuevo puerto?. ¿Hubo tráfico de influencias? ¿De información calificada para darle forma a un negocio inmobiliario?

Tales preocupaciones llegaron a la Legislatura provincial y se tradujeron en fundados pedidos de informes firmados por diputados de todas las bancadas. Ellos no hicieron más que poner blanco sobre negro, los interrogantes que surcaron las páginas de Diario UNO.

Finalmente llegó la decisión del entonces gobernador Obeid de expropiar los terrenos puestos bajo la lupa por el matutino de Santa Fe.

Su idea marcaba taxativamente que dicha valuación de la zona en cuestión debía hacerse a valores históricos, es decir, al mismo precio irrisorio al que fueron comprados. Con ello se logró transparentar el proceso y dar una respuesta contundente a las voces –cada vez más numerosas- que se sumaban a las sospechas de un posible negociado en ciernes y al que se debía conjurar.

El próximo martes 9 de septiembre tendrá lugar en los tribunales santafesinos la primera audiencia judicial en el marco de la querella promovida por Gustavo Víttori bajo los cargos de calumnias e injurias contra quien escribe estas líneas. Es para ratificar o rectificar los contenidos publicados por Diario UNO en torno al tema.

Víttori, en lugar de apelar a la tribuna de los medios que posee y confiar en su público, decide denunciar a un periodista. El dueño de un medio contra un cronista. Alguien que dijo, al menos en sus discursos, que era indispensable respetar la tarea del periodismo aun cuando ésta resultara molesta para algunos.

No hay retractación. Nosotros no nos retractaremos de ninguna palabra escrita durante la investigación periodística sobre la oscura trama que rodeó gran parte del proceso de relocalización del puerto de Santa Fe y que fueron publicadas entre julio y agosto del año pasado.

No vamos a retractarnos de nada. Nuestra intención al desarrollar nuestro trabajo, fue, es y será defender el interés social, los sueños y aspiraciones de la comunidad santafesina y la transparencia que debe guiar cada acción que contemple el uso de los dineros públicos. Para eso está un diario. Para denunciar lo que considera un acto susceptible de ser investigado y para potenciar los grandes temas que hacen a una ciudad y una región. l