Una prueba en el auto fantástico

Martes 15 de Enero de 2008

Cuando alguien se sienta en la butaca del Audi Q7 todoterreno, siente una caricia en todo el cuerpo. “Tenés la butaca con el ángulo justo, 110 grados ”, aclara el instructor. El comando para colocar el volante en la posición ergonométricamente perfecta para brazos y tórax completa la sensación de estar en una nave espacial.
  Unos pocos kilómetros por la ruta de Pinamar a Gesell alcanzan para sentir todo el poderío de la 4x4. “Písalo sin miedo”, humilla el instructor de manejo. El todoterreno, con un motor de 4.200 centímetros cúbicos de cilindrada y tracción integral a las cuatro ruedas, ofrece un confort y prestaciones. Eso sí: no tiene nada que ver con las “rústicas” 4x4 usadas para trepar los médanos.
  Mide unos generosos cinco metros de largo que dan cabida a siete pasajeros con comodidad. Puede alcanzar más de 230 kilómetros por hora y se destaca por los dispositivos de seguridad activos y pasivos, entre ellos doce airbags de serie.