Una prostituta dio detalles sobre la orgía nazi del pope de la Fórmula Uno
Una de las cinco prostitutas que fueron contratadas por Max Mosley, presidente de la Federación Automovilística Internacional, rompió el silencio y reveló los entretelones de la fiesta sexual que conmovió al mundo y desató polémica.

Lunes 07 de Abril de 2008

"El nos llamó a todas las chicas para instruirnos sobre los roles que tendríamos en la orgía y no es la primera vez que nos contrata. También, nos avisó que iba a filmar la fiesta para disfrutarla después", relató una de las prostitutas contratadas por el presidente de la Federación Automovilística Internacional (FIA), Max Mosley.

"La sesión duró 5 horas y nos pidió que usáramos uniformes militares y hablemos con acento alemán", agregó la meretriz. También, contó que uno de sus deseos era contar con una dominatriz alemana y tuvo la suya, a la que llamó Zena. "No me sorprendí al saber que su padre había sido nazi. Evidentemente, por algo eligió esta temática para hacer efectiva su fantasía", dijo la mujer al portal News of the World.

Mosley habría gastado 2.500 euros sólo en la organización de la orgía, además de los honorarios de las chicas. "Nadie entrega esa cantidad de dinero si no sabe exactamente lo que quiere. El lo tenía cuidadosamente planeado", agregó la prostituta.

El escándalo se desató la semana pasada cuando el tabloide británico News of the World publicó en su web un video en el que Max Mosley  aparece formando parte de una orgía sadomasoquista de estética nazi. El hecho podría costarle el cargo como presidente de la poderosa FIA.

News of the World publicó el extracto del video y unas fotografías de un hombre que identifica con Max Mosley manteniendo relaciones con cinco protistutas en una orgía de estética nazi. Un 'atrezzo' -uniformes de las SS o ropas similares a las de los presos en los campos de concentración de la Segunda Guerra Mundial- que el rotativo relaciona con los antecedentes pro-fascistas de su familia.

De hecho su padre, Oswald Mosley, tenía reservado un lugar de privilegio en su círculo de amistades para Adolf Hitler, que fue uno de los invitados de excepción a su boda, que tuvo lugar en la mansión de Joseph Goebbels. Tanto Oswald como Diana Mosley fueron encarcelados en las prisiones de Holloway y Brixton por sus conexiones fascistas.

En las fotografías publicadas, el hombre aparece desnudo y encadenado a un potro mientras es fustigado por una de las mujeres. Según el News of the World, los sucesos habrían tenido lugar en un apartamento cercano al domicilio de Mosley en Londres -aunque tiene fijada su residencia en Mónaco- y habría pagado 2.500 libras (algo más de 3.000 euros) por los servicios.

Unas acusaciones que, de momento, no han tenido respuesta, ya que la FIA, organismo que preside Mosley desde 1993, ha anunciado a través de un portavoz que se trata de un asunto "entre el Sr. Mosley y el periódico en cuestión". "Entendemos que los abogados del señor Mosley están en contacto con ese periódico y la FIA no hará comentarios".

Bernie Ecclestone, patrón de la Fórmula Uno, se ha declarado sorprendido, aunque no espera que la situación afecte a la posición de Mosley: "Nos conocemos desde hace mucho tiempo. Si alguien me lo hubiese contado sin la prueba hubiera encontrado difícil creerle". "Asumiendo que es cierto, lo que las personas hacen en la vida privada sólo les concierne a ellos. No creo que esto afecte al deporte en modo alguno", apuntó.

"Conociéndole, probablemente será un chiste más que algo contra los judíos", añadió Ecclestone, lo que entroncaría con las fuertes críticas que Mosley realizó sobre los aficionados españoles que vilipendiaron a Lewis Hamilton con insultos racistas durante unos entrenamientos previos al inicio del Mundial de Fórmula Uno en el Circuit de Catalunya.

Una opinión que no comparten líderes judíos como Karen Pollock, directora ejecutiva de la fundación 'Holocaust Educatioanl Trust': "Es algo enfermizo y depravado. Alguien en una posición de influencia y poder como la suya necesita ser respetable". Mientras que Stephen Smith, director del Centro del Holocausto lo considera "un insulto para millones de víctimas, supervivientes y sus familias. Debería disculparse. Debería dimitir".