Una prótesis que se mueve con la mente
Un equipo de la Universidad de Pittsburgh (EEUU) ha logrado que dos monos muevan un brazo biónico y se alimenten gracias a él usando sólo la energía del pensamiento.

Jueves 29 de Mayo de 2008

Un equipo de la Universidad de Pittsburgh (EEUU) ha logrado que dos monos muevan un brazo biónico y se alimenten gracias a él usando sólo la energía del pensamiento.

El trabajo fue develado en el último número de la revista científica Nature aparecida ayer.

El equipo dirigido por Andrew Schwartz, profesor de Neurobiología en la Escuela de Medicina de la Universidad de Pittsburgh, lleva bastante tiempo trabajando en este proyecto. De hecho, hace tres años, en la reunión de la Asociación Americana para el Avance de las Ciencias ya se habían dado a conocer los primeros resultados de tan prometedora investigación.

Además de adentrarse en el funcionamiento del cerebro, el esfuerzo de estos investigadores se centra en un objetivo más concreto: desarrollar una prótesis que ayude a las personas con parálisis.

"Cuanto más comprendamos el cerebro, mejor podremos tratar una variedad de trastornos, desde todo lo que tenga que ver con el Parkinson y la parálisis hasta el Alzheimer o, quizás, algunas enfermedades mentales", explicó Schwartz.

Paso a paso. Como primera fase del experimento, los monos visualizaron el movimiento que posteriormente debían realizar y probaron a mover la prótesis usando un joystick.

"Aprendieron primero viendo el movimiento, lo que activa las células cerebrales como si realmente lo hubiesen estado haciendo", aclaró Schwartz.

A continuación, se inmovilizaron los brazos de los monos de forma que no pudieran utilizarlos.

Para medir la actividad neuronal se les insertaron a los animales unos microelectrodos en la corteza motora del cerebro, que es donde se genera el movimiento voluntario.

"La actividad cortical se había utilizado para demostrar que el cursor de una pantalla de computadora puede moverse con la mente", precisaron los investigadores.

Estos receptores, situados en las vías neuronales del córtex, se encargaron de enviar la información sobre las conexiones neuronales a un programa informático diseñado para traducirlas.

Ese software fue el responsable de transmitir las señales necesarias para mover la prótesis en forma tan complicada.

Para lograr esta conexión entre el cerebro y la tecnología, los expertos diseñaron un algoritmo matemático (que es la base del programa informático). Éste capta la información de un centenar de neuronas implicadas en el movimiento y la traduce a un "idioma" comprensible por el brazo biónico.

Es decir, la prótesis se movió porque los monos pensaron en hacerlo, pero también por el dispositivo que se encargó de traducir esta idea en impulsos eléctricos.