Una operación histórica: Benetton vendió 900 mil hectáreas en la Patagonia, una superficie 50 veces mayor que Rosario

Los compradores son accionistas de Adecoagro, encabezados por Mariano Bosch. La operación abarca campos en cuatro provincias y marca la salida definitiva del grupo italiano del negocio agropecuario argentino.

15:21 hs - Lunes 02 de Noviembre de 2026

Una de las mayores operaciones de compraventa de tierras rurales de la Argentina marca el final de una era para el grupo italiano Benetton. Los accionistas y directores de Adecoagro, encabezados por su CEO, Mariano Bosch, compraron más de 900 mil hectáreas que el holding europeo tenía distribuidas en cuatro provincias argentinas. La adquisición implica la salida definitiva de Benetton del negocio agropecuario nacional, después de más de tres décadas de presencia en la Patagonia.

La transacción comprende la compra de Compañía de Tierras Sud Argentino (CTSA) y Ganadera Cóndor, las dos empresas rurales que permanecían bajo el control del conglomerado italiano. Sus propiedades se encuentran en Santa Cruz, Chubut, Río Negro y Buenos Aires, y concentran actividades ganaderas, agrícolas, forestales e industriales.

La magnitud de la operación resulta excepcional: las tierras involucradas equivalen a más de 9.000 kilómetros cuadrados, una superficie cercana a 50 veces la de la ciudad de Rosario.

Un detalle central es que la compra no fue realizada por Adecoagro como compañía, sino por un grupo de sus socios y directores a título particular, según fuentes con conocimiento de la negociación. Bosch encabeza ese conjunto de inversores, aunque no trascendió la composición completa del grupo comprador ni el monto desembolsado.

Pese al cambio de propietarios, la conducción operativa de Compañía de Tierras Sud Argentino se mantendrá sin modificaciones. Agustín Dranovsky continuará como director ejecutivo, cargo que ocupa desde 2019.

Más de 900 mil hectáreas y un imperio ganadero en la Patagonia

Compañía de Tierras Sud Argentino es considerada la empresa con mayor superficie rural bajo una misma estructura societaria del país. Sus más de 900 mil hectáreas están distribuidas principalmente en Santa Cruz, donde se encuentra el 60% de las propiedades, y Chubut, que concentra otro 33%. El resto corresponde a Río Negro (5%) y Buenos Aires (2%).

El corazón del negocio está en la ganadería ovina y bovina, especialmente en los campos ubicados en la región cordillerana comprendida entre Esquel y Bariloche. También desarrolla una importante actividad agropecuaria en Balcarce, en el sudeste bonaerense.

En sus establecimientos pastan aproximadamente 260 mil ovejas y 22 mil vacunos. Cada año se esquilan alrededor de 80 mil animales, con una producción cercana al millón de kilos de lana, un volumen que ubica a la compañía entre los mayores productores del país.

La actividad agrícola abarca unas 7.500 hectáreas destinadas a maíz, trigo, soja y girasol, además de otras 700 hectáreas donde se cultivan avena, vicia y alfalfa para alimentación animal.

El negocio forestal constituye otra de sus unidades productivas. Desde 1992, la empresa desarrolla plantaciones y actualmente cuenta con unas 10 mil hectáreas forestadas, principalmente con pinos. Entre sus proyectos figura la instalación de un vivero propio para producir los plantines necesarios para ampliar esa actividad.

La estructura productiva se completa con el frigorífico Faimali, que dispone de dos plantas procesadoras de corderos y liebres en Río Gallegos, Santa Cruz. Su capacidad alcanza los 2.500 corderos diarios y su producción incluye carne destinada a la exportación, con certificaciones kosher, halal y orgánica.

De los capitales ingleses a la familia Benetton: 137 años de historia

La historia de las tierras que ahora cambian de manos comenzó mucho antes de la llegada de Benetton a la Argentina. La compañía fue fundada en 1889, bajo la denominación The Argentine Southern Land Company Limited, con capitales británicos y sede en Londres.

Algunos de sus primeros inversores habían financiado la construcción del Ferrocarril Central del Chubut, que conectaba Puerto Madryn con Trelew. Como contraprestación recibieron tierras ubicadas entre ambas localidades, que se convirtieron en la primera propiedad de la empresa.

Con el paso de las décadas, y mediante sucesivas adquisiciones respaldadas por las políticas de colonización y explotación territorial de la época, la compañía extendió sus dominios sobre buena parte de la Patagonia. Además de la producción ganadera, llegó a controlar una porción importante del comercio regional de insumos.

En 1975, la caída internacional del precio de la lana precipitó una transformación. Los propietarios británicos vendieron buena parte de sus activos y el control pasó a empresarios argentinos vinculados con las familias Menéndez-Hume y Ochoa-Paz Repetto.

Durante la Guerra de Malvinas, los dueños buscaron dejar en claro el carácter nacional de los capitales ante el riesgo de que el gobierno argentino incautara propiedades británicas. La firma adoptó una nueva denominación y quedó inscripta bajo la legislación argentina.

La llegada de Benetton se produjo en dos etapas. En 1983, Carlo Benetton compró una estancia de 16 mil hectáreas en Balcarce, que bautizó Santa Marta. Allí desarrolló actividades agrícolas y ganaderas, incluida la producción de papa, un negocio que terminó convirtiendo al grupo en uno de los principales proveedores de la multinacional McCain.

El gran salto llegó en 1991, cuando la familia italiana adquirió la totalidad de Compañía de Tierras Sud Argentino y sus extensas propiedades patagónicas.

La operación quedó bajo la órbita de Edizione Holding, el conglomerado familiar que controla inversiones en sectores como infraestructura, alimentos, industria y comercio, y que integra entre sus marcas a United Colors of Benetton.

Durante más de 30 años, los establecimientos argentinos funcionaron como proveedores estratégicos de lana para la industria textil del grupo. La empresa también amplió sus actividades hacia la producción ganadera, los desarrollos forestales y la exportación de carne ovina.

La presencia de Benetton en la Patagonia estuvo atravesada, además, por conflictos territoriales con comunidades mapuches que reivindican derechos ancestrales sobre parte de las superficies comprendidas en los títulos de propiedad del holding. Esas disputas dieron lugar a reclamos judiciales, recuperaciones territoriales y desalojos que marcaron distintas etapas de su actividad en el país.

Con la venta de CTSA y Ganadera Cóndor, la familia italiana se desprende de sus últimos activos agropecuarios argentinos.

La compra se produce en plena controversia por la Ley de Tierras

La operación tiene lugar en un escenario particularmente sensible por la discusión sobre los límites a la propiedad rural extranjera.

La Ley 26.737, conocida como Ley de Tierras, estableció originalmente un techo del 15% para la titularidad extranjera de tierras rurales, con restricciones adicionales por provincia, departamento y nacionalidad. También fijó límites sobre la cantidad de hectáreas que podía adquirir un mismo propietario extranjero.

El presidente Javier Milei derogó esa legislación mediante el artículo 154 del DNU 70/2023, en diciembre de ese año. Sin embargo, la decisión abrió una disputa judicial y parlamentaria que continúa sin una resolución definitiva.

El gobierno intentó posteriormente elevar al 25% el límite de propiedad extranjera mediante el proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. La resistencia legislativa obligó al oficialismo a retirar ese apartado durante el tratamiento en el Senado.

La Cámara de Diputados, en cambio, reincorporó un capítulo destinado a restablecer plenamente las restricciones originales. La modificación recibió 239 votos favorables y el texto regresó al Senado, donde su tratamiento quedó postergado ante la falta de acuerdos.

A esa discusión se sumó una decisión de la Corte Suprema del 9 de octubre de 2026, que suspendió provisoriamente los efectos del artículo del DNU que había derogado la Ley de Tierras. De esa manera, los límites a la extranjerización quedaron restablecidos de forma cautelar, mientras la Justicia analiza la cuestión de fondo.

Quiénes están detrás de Adecoagro y cuál es el vínculo con las criptomonedas

La adquisición de los campos de Benetton se produce en una etapa de fuerte transformación para Adecoagro, una de las principales empresas agroindustriales de América del Sur, con actividades en Argentina, Brasil y Uruguay.

La compañía produce granos, arroz, lácteos, azúcar, etanol y energía renovable. Entre sus marcas comerciales se encuentra Las Tres Niñas.

En abril de 2025, Tether, la empresa emisora de USDT, la principal criptomoneda estable del mercado mundial, tomó el control de Adecoagro mediante una operación que significó un desembolso adicional de aproximadamente 615 millones de dólares.

La firma, que previamente poseía alrededor del 19% del capital, adquirió aproximadamente el 70% de las acciones mediante una oferta de 12,41 dólares por título. Hacia fines de agosto de ese mismo año, su participación había ascendido al 74,7%.

La operación representó el desembarco de uno de los grandes jugadores internacionales del negocio de las criptomonedas en una de las principales empresas agroindustriales de la región.

Sin embargo, la compra de las tierras de Benetton no forma parte de una adquisición corporativa de Adecoagro ni puede atribuirse directamente a Tether, ya que fue concretada por accionistas y directivos de la agroindustrial a título particular.

Profertil, Brasil y SanCor: los otros grandes negocios de Adecoagro

Más allá de esta operación, Adecoagro viene protagonizando una fuerte expansión de sus inversiones.

Uno de sus movimientos más importantes se concretó en diciembre de 2025, cuando avanzó junto a la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) en la adquisición de Profertil, la principal productora de urea granulada de Sudamérica.

La transacción se desarrolló en dos etapas. Primero, ambas empresas compraron por aproximadamente 600 millones de dólares el 50% que pertenecía a la canadiense Nutrien. Posteriormente, YPF aceptó vender su participación por otros 635 millones de dólares.

El desembolso total acordado rondó los 1.235 millones de dólares. Adecoagro quedó con el 90% de Profertil, mientras que ACA conservó el 10% restante.

La empresa adquirida produce alrededor de 1,3 millones de toneladas de urea anuales y abastece aproximadamente el 60% de la demanda argentina de ese fertilizante, fundamental para la actividad agrícola.

En Brasil, Adecoagro también fortaleció su posición con la compra de la usina Caarapó al grupo Raízen, una empresa energética vinculada con Shell. La inversión anunciada en julio de 2026 alcanzó los 148 millones de dólares y permitió incorporar una planta de azúcar, etanol y energía renovable ubicada en Mato Grosso do Sul, cercana a otros dos ingenios de la compañía. La operación fue informada como completada en septiembre.