Una multitud asistió a un acto de desagravio y apoyo al Papa
Más de cien mil estudiantes, políticos y romanos se agolparon ayer en el Vaticano en una gran
muestra de apoyo al Papa Benedicto XVI después de las protestas que lo obligaron a cancelar un
discurso en la universidad romana de La Sapienza. "Gracias a todos por esta muestra de
solidaridad,” dijo un sonriente Benedicto a la multitud que lo animaba y aplaudía...
Lunes 21 de Enero de 2008
Más de cien mil estudiantes, políticos y romanos se agolparon ayer en el Vaticano en una gran
muestra de apoyo al Papa Benedicto XVI después de las protestas que lo obligaron a cancelar un
discurso en la universidad romana de La Sapienza.
“Gracias a todos por esta muestra de solidaridad,” dijo un sonriente Benedicto a la multitud que lo animaba y aplaudía llenando la plaza de San Pedro y dando un marco excepcional a la celebración del Angelus. Algunos portaban pancartas denunciando la “censura” impuesta por los miembros de la universidad La Sapienza.
El Pontífice canceló un discurso previsto en esa casa de estudios el jueves último cuando un grupo de estudiantes organizó protestas y contra lo que consideran su anticuada visión de la ciencia. La universidad fue fundada por un Papa hace más de 700 años. El episodio provocó acusaciones de censura en el país católico e incluso los críticos con la Iglesia, como el Nobel e izquierdista Dario Fo, defendieron el derecho a la libertad de expresión del líder católico.
Recordando sus “largos años” como profesor de teología, el Papa dijo a la multitud: “Os animo a todos vosotros, queridos estudiantes universitarios, a respetar siempre las opiniones de otros y buscar, con un espíritu libre y responsable, la verdad y la virtud”.
Desde su elección en el 2005, el conservador Pontífice ha luchado con lo que considera esfuerzos para restringir la voz de la Iglesia en la esfera pública, especialmente en Europa. Pero su opinión en aspectos como el aborto, el matrimonio homosexual y la eutanasia ha llevado a los críticos en Italia a acusarlo de interferir con la política.
Los manifestantes de La Sapienza criticaron su visión de la ciencia, argumentando que un discurso suyo de 1990 mostraba que habría favorecido el juicio que la Iglesia celebró en el siglo XVII contra Galileo. El Vaticano respondió que se había malinterpretado aquel discurso, escrito hace 17 años cuando el Papa Joseph Ratzinger era cardenal.
El acto provocó el alineamiento de los partidos políticos italianos, con un franco apoyo desde la derecha y uno mucho más tibio desde la centroizquierda que conforma la coalición de gobierno liderada por Romano Prodi.
Del arco político. Delegaciones de Forza Italia, Alianza Nacional, UDC y Liga Norte se mezclaron entre los fieles que asistieron al Angelus y entre otros se vieron en la plaza de San Pedro al vicecepremier Francesco Rutelli, el senador vitalicio y siete veces jefe de gobierno democristiano Giulio Andreotti y el ex ministro de Justicia Clemente Mastella.
Impedir al Papa ir a La Sapienza fue “un acto de barbarie, racismo cultural e intolerancia”, comentó el vocero de Alianza Nacional (AN), Andrea Ronchi,. “Benedicto XVI no ha podido hablar en la Universidad de Roma, y en la Italia de (Romano) Prodi, mientras el Papa Wojtyla (Juan Pablo II) había podido hablar en la Polonia de Jaruzelski”, dijo Maurizio Gasparri, también de AN.
También en la norteña ciudad de Milán, unas 40.000 personas se congregaron en la plaza de la Catedral. (Reuters y Télam)
“Gracias a todos por esta muestra de solidaridad,” dijo un sonriente Benedicto a la multitud que lo animaba y aplaudía llenando la plaza de San Pedro y dando un marco excepcional a la celebración del Angelus. Algunos portaban pancartas denunciando la “censura” impuesta por los miembros de la universidad La Sapienza.
El Pontífice canceló un discurso previsto en esa casa de estudios el jueves último cuando un grupo de estudiantes organizó protestas y contra lo que consideran su anticuada visión de la ciencia. La universidad fue fundada por un Papa hace más de 700 años. El episodio provocó acusaciones de censura en el país católico e incluso los críticos con la Iglesia, como el Nobel e izquierdista Dario Fo, defendieron el derecho a la libertad de expresión del líder católico.
Recordando sus “largos años” como profesor de teología, el Papa dijo a la multitud: “Os animo a todos vosotros, queridos estudiantes universitarios, a respetar siempre las opiniones de otros y buscar, con un espíritu libre y responsable, la verdad y la virtud”.
Desde su elección en el 2005, el conservador Pontífice ha luchado con lo que considera esfuerzos para restringir la voz de la Iglesia en la esfera pública, especialmente en Europa. Pero su opinión en aspectos como el aborto, el matrimonio homosexual y la eutanasia ha llevado a los críticos en Italia a acusarlo de interferir con la política.
Los manifestantes de La Sapienza criticaron su visión de la ciencia, argumentando que un discurso suyo de 1990 mostraba que habría favorecido el juicio que la Iglesia celebró en el siglo XVII contra Galileo. El Vaticano respondió que se había malinterpretado aquel discurso, escrito hace 17 años cuando el Papa Joseph Ratzinger era cardenal.
El acto provocó el alineamiento de los partidos políticos italianos, con un franco apoyo desde la derecha y uno mucho más tibio desde la centroizquierda que conforma la coalición de gobierno liderada por Romano Prodi.
Del arco político. Delegaciones de Forza Italia, Alianza Nacional, UDC y Liga Norte se mezclaron entre los fieles que asistieron al Angelus y entre otros se vieron en la plaza de San Pedro al vicecepremier Francesco Rutelli, el senador vitalicio y siete veces jefe de gobierno democristiano Giulio Andreotti y el ex ministro de Justicia Clemente Mastella.
Impedir al Papa ir a La Sapienza fue “un acto de barbarie, racismo cultural e intolerancia”, comentó el vocero de Alianza Nacional (AN), Andrea Ronchi,. “Benedicto XVI no ha podido hablar en la Universidad de Roma, y en la Italia de (Romano) Prodi, mientras el Papa Wojtyla (Juan Pablo II) había podido hablar en la Polonia de Jaruzelski”, dijo Maurizio Gasparri, también de AN.
También en la norteña ciudad de Milán, unas 40.000 personas se congregaron en la plaza de la Catedral. (Reuters y Télam)