Una mujer de 56 años tratará de cruzar el Atlántico a nado
La estadounidense Jennifer Figge no le teme a nada. Ni siquiera a los tiburones, la furia de los mares o a sus limitaciones físicas: a sus 56 años tratará de cruzar el océano Atlántico, una hazaña nunca realizada por una mujer.

Viernes 17 de Octubre de 2008

La estadounidense Jennifer Figge no le teme a nada. Ni siquiera a los tiburones, la furia de los mares o a sus limitaciones físicas: a sus 56 años tratará de cruzar el océano Atlántico, una hazaña nunca realizada por una mujer.

  Figge sueña al estilo de Julio Verne. Tiene planeado nadar 3.379 kilómetros desde las islas de Cabo Verde, fuera de la costa de Africa, hasta Barbados, metida en una jaula para protegerse de los tiburones y detrás de un velero.

  Para tratar de culminar el extraordinario proyecto, Figge nadará aproximadamente entre seis y ocho horas diarias. Si concreta su labor, llegaría a las costas de Barbados en febrero de 2009, después de dos meses de incesante esfuerzo, pues saldrá el 10 de diciembre, según publicó ayer el diario estadounidense Miami Herald.

  Además del singular esfuerzo, la aventura costará unos 500 mil dólares, que Jennifer afirma pagaría si fuese necesario, pero está en conversaciones con patrocinadores que ayudarían a costear el plan.

Aunque vive en Aspen, Colorado, Estados Unidos, Figge conversó hace algún tiempo con el capitán Bill Ray, de Miami, para pedirle ayuda en su intención de cruzar el Atlántico. Ray posee el catamarán Carried Away, de 50 pies de eslora, que está adaptando para las difíciles jornadas en el Atlántico. También ayudó a construir la jaula contra tiburones de 6,09 por 3,96 metros, dentro de la cual se moverá Figge.

  Según los cálculos de Ray, el velero utilizará el motor durante buena parte del trayecto para ajustarse al ritmo lento de braceadas de ella. También llevará a bordo 2.649 litros adicionales de combustible.

 

Una vida de proezas. La tenaz Figge hizo su primera proeza en 1989, cuando corrió 480 kilómetros en 12 días por el estado norteamericano de Iowa. A partir de entonces, las aventuras de Figge se repitieron una tras otra. Corrió 640 kilómetros en Francia, 560 en Rumania, 720 en India, 921 en América del Sur, 480 en Tailandia y 288 en México, los últimos 96 con una pierna enyesada.

   También nadó en los estrechos de Gibraltar, de Tahití a Moorea, de Turquía a Grecia, en el canal de Cozumel y en la bahía de Sydney, en Australia. En 2007 nadó 83 kilómetros desde Cayo Sal, en las Bahamas, hasta Cayo Maratón, en el sur de Florida, luchando contra olas de casi tres metros.

   "Yo alimento la inspiración de aquellos que se han visto ante desafíos reales y no se dieron por vencidos. Mi padre murió de cáncer en la garganta. A mi tío le amputaron un miembro. Tenía un primo que sufrió quemaduras graves en un choque de aviones. Todos ellos me hacen seguir adelante", confió Jennifer tras una larga sesión de entrenamiento en el área de Coconut Grove, en Miami. l (DPA)