Jueves 15 de Diciembre de 2016
Silvana Corso, la docente porteña de 46 años elegida como una de las 50 mejores del año a nivel mundial y candidata al Global Teacher Prize (el Nobel de la educación que está dotado de un millón de dólares y que se entregará en marzo de 2017 en Dubai), aseguró que "la posibilidad de dar a conocer proyectos invisibles para la sociedad, como la escuela inclusiva, ya es un gran premio".
Ella dirige la escuela media N-2 Rumania, en el porteño barrio de Villa Real, a la que asisten unos 70 chicos con diferentes tipos de discapacidad.
"Hoy por hoy estamos desbordados por la cantidad de alumnos, a los que se suman las maestras integradoras, asistentes celadores y acompañantes no pedagógicos, que vienen con algunos chicos con discapacidad que disponen de obra social", dijo Corso, la docente que resultó seleccionada junto a otros 49 colegas de 37 países entre 20.000 postulantes al premio.
"A veces bromeamos con que hay más adultos que chicos en determinadas aulas, porque capaz tenés cuatro adultos más el profesor y 16 docentes que no son de la escuela dando vueltas por acá, pero la convivencia se da bien porque se busca que los profesionales de apoyo tengan el mismo perfil que la escuela y trabajen más desde lo grupal que desde lo individual", contó.
Entre los 530 alumnos que asisten a su escuela hay adolescentes con parálisis cerebral, síndrome de Down, trastornos del espectro autista, esquizofrenia y espina bífida; pero también hay algunas personas sin discapacidad que necesitan ir acompañadas, como las adolescentes madres que entran con sus bebés a las aulas porque no tienen con quién dejarlos en sus casas o dinero para pagar una guardería.
La gran mayoría del alumnado, además, vive en el barrio Ejército de los Andes, más conocido como Fuerte Apache, el populoso asentamiento que se encuentra del otro lado de la avenida General Paz, en el partido de Tres de Febrero.
Tras asegurar que la preselección fue "una sorpresa" para toda la comunidad educativa, Corso aclaró enseguida que lo que distinguió la Fundación Varkey, que entrega esos premios, "fue el proyecto (pedagógico) de una escuela inclusiva donde trabajamos con todos y estamos todos".
Y aunque da clases en la escuela desde hace 23 años, no fue hasta su llegada a la dirección, hace 10 años, que la escuela profundizó de su mano su perfil inclusivo y abrió sistemáticamente sus puertas a la discapacidad.
Consultada sobre el nacimiento del proyecto, la docente afirmó tajantemente que tuvo que ver con su hija. "En el 2000 tuve a Cata (Catalina), que nació con parálisis cerebral severa porque se asfixió con el cordón, y a partir de mi experiencia con ella, que vivió hasta los 9 años, me interesé por el gran misterio de cómo aprende una persona tan limitada y cómo lo comunica, porque ella con su sordoceguera y cuadriplejía aprendía cosas como expresar su estado de ánimo o con quién se sentía más cómoda", contó.
"Yo pensé entonces que si hay aprendizaje, puede estar un ámbito común, que es el mejor lugar, y la llevé al jardín, lo que le devolvió su condición de persona y eso me demostró lo que puede una escuela", agregó.
El ganador del Global Teacher Prize se conocerá en marzo próximo y el premio consiste en un millón de dólares para el único ganador.
En su primera edición en 2015, el premio fue ganado por la docente estadounidense Nancie Atwell y en 2016 se hizo con el premio la palestina Hanan Al Hroub.
Y Corso es la tercera argentina en integrar el grupo de los 50 preseleccionados: el año pasado estuvieron en la misma situación las docentes Graciana Goicoechandia e Inés Bulacio.