Jueves 20 de Diciembre de 2012
El nombre de Edith Casas probablemente recorra el mundo mañana, cuando se case con el hombre condenado por haber participado en el asesinato de su hermana gemela, Johana. La ceremonia se celebrará en la alcaidía de la localidad santacruceña de Pico Truncado donde Víctor Cingolani, el novio, purga una condena de 13 años. La Justicia lo consideró partícipe necesario del crimen de Johana, ocurrido en 2010.
Edith, de 23 años, ya realizó los trámites para la boda, pero su familia se conmocionó amargamente por la noticia. Su madre, Marcelina del Carmen Orellana, dijo que "lo que hará Edith no tiene nombre y es evidente que está mal psicológicamente". Su padre, Valentín Casas, aseguró que no quiere verla "nunca más".
A dos años y medio de perpetrado, el asesinato de Johana Casas sigue rodeado de misterio. Su cuerpo fue encontrado con dos tiros en el pecho en un descampado de Pico Truncado el 16 de julio de 2010. Además de Cingolani, por su muerte también está detenido Marcos Díaz, acusado de ser el autor material de los disparos.
Cingolani y Díaz son dos trabajadores del petróleo. Ambos fueron pareja de Johana. Cingolani mantuvo una relación de un año. Y Díaz, seis meses, hasta que decidieron ir a vivir juntos. A la semana de convivencia, la mató.
Pero la historia tiene otros ribetes. Según se comenta en Pico Truncado, Cingolani habría conquistado el corazón de las gemelas. Y salía con las dos al mismo tiempo. Las hermanas eran conscientes de esa doble relación del trabajador petrolero. Y por eso, comenzaron a llevarse mal. Hasta que Johana decidió cortar el noviazgo.
La joven muerta, que en ese entonces tenía 20 años, trabajaba como modelo. En enero de 2010 conoció a Díaz. Un día decidió abandonar su casa materna para irse a vivir con él. Duró poco tiempo. A la semana de convivir ambos fueron a una fiesta.
La pareja dejó el lugar a las tres de la madrugada. Una hora después, Johana era asesinada de dos balazos. La policía detuvo a las pocas horas a Cingolani y Díaz.
Los comentarios de pueblo dicen, sobre los motivos del asesinato, que Johana mantenía relaciones con ambos y que ellos hicieron un pacto para matarla.
Tras la muerte hubo movilizaciones para reclamar el esclarecimiento en las que Edith participaba vistiendo una remera con el rostro de su hermana. Pero al mismo tiempo visitaba a Cingolani en la cárcel y mantenía encuentros íntimos. Hasta que decidieron casarse.