Lunes 10 de Julio de 2023
Una adolescente de 15 años murió en la ciudad de Córdoba luego de ser atacada por dos dogos argentinos. Los animales escaparon de la casa de sus dueños y agredieron a la adolescente, que paseaba a sus perros. Luego entraron en una casa, donde había una nena de corta edad. El padre tomó un cuchillo y mató a los dos animales. El barrio donde ocurrió la tragedia quedó conmovido y los familiares de la niña exigen “justicia”, mientras aseguraron que los dueños de los perros no tomaban las precauciones que son obligatorias con las razas peligrosas. El dueño de los perros pidió disculpas a la familia de la víctima, pero el sentimiento de repudio colectivo crecía en la zona. El hombre quedó imputado por el delito de “homicidio culposo y lesiones culposas”. Córdoba, como otras ciudades, registra ataques reiterados de perros de razas peligrosas, como dogos, pitbulls y rottweilers, entre otras. Casi todas las ciudades tienen normativas que obligan a registrar a estos perros y mantenerlos bajo control, pero de hecho casi no se cumplen. En Rosario el panorama es similar.
El trágico ataque ocurrió en el barrio Estación Flores, en la zona sur de la ciudad de Córdoba, cuando la adolescente, llamada Trinidad, salió a pasear con sus dos perros. Fue atacada con gran violencia por los dos dogos, que habían escapado de la casa de sus dueños. Algunos vecinos intentaron ayudarla, pero los dogos siguieron atacando a Trinidad: uno la mordía en la cintura y otro, en la cabeza. Fueron estas últimas heridas las que resultaron mortales. Trinidad murió en terapia intensiva pese a las intervenciones quirúrgicas de emergencia que se le realizaron en el Hospital de Urgencias Municipal. Tenía lesiones gravísimas en el cráneo y el rostro.
El Ministerio Público Fiscal (MPF) de Córdoba informó que el dueño de los perros atacantes fue imputado por los delitos de “homicidio culposo y lesiones culposas”.
Luego de masacrar a Trinidad, los dogos continuaron con su raid: se metieron en la casa de otro vecino para atacar a la mascota de ese hogar. Entonces, el dueño los mató a cuchillazos. El hombre protegía a su hija de corta edad.
Noelia Ballesteros, la tía de la víctima, habló con los medios locales y dijo que en el Hospital “todo lo que le ponían, su cuerpo lo rechazaba. Me da bronca, esta gente tenía denuncias porque los perros salían, atacaban y no hicieron nada. Tuvo que pasar esto y la que perdí fui yo”, lamentó la mujer y completó: “Ya no la tengo conmigo, me duele en el alma. No puedo hacer nada para que me la den de nuevo”. Sobre el episodio, contó: “No entendemos lo que pasó. Ella salía a caminar, a sacar a dos perros de casa que tenemos, sola, vuelven los perros y ella no. Mi mamá me avisa, salió como a las 12 y salgo a buscarla 13.30. No la encontré y dijeron que los perros atacaron a una persona, no sabían quién era porque estaba muy mordida. Le mordieron dos arterias, eso hizo que ella perdiera mucha sangre y parte de la cara, la oreja le tuvieron que reconstruir, la cabeza también y no aguantó”, agregó
En tanto Maximiliano, de 28 años, el vecino que ultimó a los perros, detalló en declaraciones radiales: “Tomé la cuchilla y les di un par de chuzazos”, y señaló que actuó “por la adrenalina que tenía. Sabía que debía defender a mi familia. Ese fue el coraje”, agregó.
Medios de Córdoba recogieron el clima de conmoción que se vive en el barrio. Pasado el mediodía, habló el dueño de los perros con Noticiero Doce. “Pido mil perdones a la familia, no fue mi intención, no fue la intención de esta casa”, sostuvo José desde atrás del portón de su vivienda. Cuando le consultaron cómo escaparon los animales, se excusó diciendo que “estaba de viaje. No puedo decir nada porque no estuve”, argumentó. Y agregó: “En otro momento hablaré, lo único que digo es que le pido mil perdones a la familia, no fue la intención de esta casa”.
Pero desde la familia de la víctima no aceptaron las débiles excusas del responsable directo de la tragedia. La tía de Trinidad comentó sobre su sobrina: era “una persona con mucha luz, que le daba amor a mucha gente. No puedo creer, 15 años tenía y ya no la tengo conmigo y me duele el alma porque no puedo hacer nada”, dijo la mujer, quebrada en llanto. “Da tanta bronca porque están como si nada y uno acá teniendo que exponerse para que te den bola y no tiene que ser así, los animales son animales pero si uno los tiene bien puede evitar un montón de cosas. Hicieron un relato que nada que ver y quiero que conozcan que pasó con ella”, finalizó la mujer entre lágrimas.
La ciudad de Córdoba tiene una ordenanza sobre razas peligrosas desde diciembre de 2022, reglamentada por el Ejecutivo en marzo de 2023. Incidentes graves y reiterados como la trágica muerte de Trinidad demuestran el incumplimiento de la normativa.
Rosario: una ordenanza que se cumple poco
En Rosario, una ordenanza (7445/2002 y modificatorias) establece cuáles son las razas de perros peligrosas, las reglas que deben cumplir sus dueños y otras disposiciones, como anotarlos en un registro obligatorio e insertales un chip de control.
Pero todo indica que la mayoría de los ejemplares no están registrados y es evidente que muchos dueños no cumplen con la norma que obliga a sacar a estos animales a la vía pública con correa y bozal. Las razas peligrosas consideradas en Rosario son: pitbull, tosa inu, dogo de Burdeos, presa canario, bull terrier, akita inu, mastin napolitano, fila brasilero, dogo argentino, cane corso, bull mastiff, staffordshire terrier, rottweiler, doberman, gran perro japonés y ovejero alemán. La ordenanza también vale para las cruzas entre estas razas y en general para todos los ejemplares que “por su contextura física, porte, tamaño, diámetro del cuello y potencia de sus mandíbulas, son capaces de ocasionar daños o lesiones graves a personas o animales, e inclusive la muerte, aunque no presenten rasgos de agresividad ni aptitudes de guardia o ataque”.
El registro permite identificar a los perros peligrosos, ya que portan una tarjeta con sus datos y su foto. Una lectora portátil se pasa por su lomo para confirmar quién es su propietario.
La titular del IMUSA, Anahí Montiel, recordó recientemente que “en la ciudad existe un registro de animales peligrosos, pero la realidad es que la gente no va a anotarse, salvo que ocurran situaciones en la vía pública o entre vecinos. En esos casos nos acercamos al domicilio y le dejamos una notificación para que se presenten en el instituto para registrarse. Entran muchísimas denuncias de ataques”. Los inspectores suelen dejarles notificaciones en los parques a los propietarios que no tienen a sus animales con bozales, correa y collar.