Viernes 26 de Marzo de 2010
Seis alumnos de 8º año del Instituto Nicolás Avellaneda, en Godoy Cruz, fueron atendidos ayer de urgencia en el mismo colegio. Se debió a que habían consumido –aparentemente in situ– una alta dosis de un psicotrópico en forma de pastillas con poder tranquilizante y ansiolítico.
La marca del medicamento es Tensium 2 miligramos, cuya droga es Alprazolam 2mg, confirmó al diario UNO de Mendoza Liliana Jeré, subdirectora de Educación Privada (DGE), quien indicó que las pastillas habían sido llevadas por una de las estudiantes.
Señaló que el episodio –producido durante la mañana en la escuela ubicada en San Martín 1154– les ocasionó a las chicas y chicos mareos y alteraciones del equilibrio. Estos efectos fueron detectados por un docente en plena clase, quien avisó a las autoridades del establecimiento y llamaron a un servicio de medicina privada.
Los profesionales, una vez en el lugar, constataron que los estudiantes –de entre 13 y 14 años–, más allá de los signos mostrados inicialmente, no presentaban alteraciones neurológicas o físicas. No obstante, el médico que los atendió prescribió que recibieran apoyo psicopedagógico y psicológico.
Por eso, la DGE, tras conocer el caso por la denuncia de los padres de uno de los alumnos afectados y constatar la situación, avisó a la Dirección de Orientación y Apoyo Psicopedagógico y Comunitario “para que interviniera e hiciera un abordaje para evitar otras situaciones semejantes en el futuro, con talleres de reflexión junto con las familias y que los chicos conozcan los riesgos de tomar medicamentos no recetados por los médicos”, indicó Jeré. Y se supo que, además, el Nicolás Avellaneda analiza la posibilidad de invitar al personal del Plan Provincial de Adicciones.
Según el relato de la funcionaria, Educación Privada “tomó conocimiento del hecho a las 13 de hoy (por ayer), cuando dos padres se acercaron con un alumno del colegio y fueron atendidos por la supervisora de la zonal (Cristina Señorans). Le contaron que en 8º año del turno mañana, una alumna había llevado un medicamento, que resultó ser un ansiolítico y tranquilizante, que fue ingerido por seis alumnos”.
De inmediato, “las autoridades llamaron porque un profesor de Historia los vio mareados y notó que padecían de alteraciones del equilibrio”, añadió Jeré, quien aseguró que se pusieron en marcha todos los mecanismos disponibles para estos casos. Trascendió que, pese a lo informado en la DGE por los padres, ni éstos ni otros progenitores quisieron hacer una denuncia formal.
“No podemos hablar de sanciones porque esta es una situación muy delicada –expuso Jeré–. Hay que ver por qué estos chicos cometen este acto y ofrecerles espacios de reflexión para que vean los riesgos, pero nunca una sanción punitiva, sino un acompañamiento a los alumnos, la escuela y los padres”.