Lunes 29 de Septiembre de 2008
Un sobreviviente del incendio de la discoteca República Cromañón aseguró hoy que vio como con un elemento de pirotecnia denominado “tres tiros” se generó el fuego que provocó 194 muertos y centenares de heridos el 30 de diciembre de 2004.
Iván, que tenía 19 años cuando se registró el hecho, fue el primero de los damnificados en declarar en la decimosexta audiencia del juicio oral y público y realizó por momentos un dramático relato de cómo logró salir con vida del local bailable.
El testigo aseguró que esa noche, en el local de Mitre al 3000 de esta capital, “se hacía un cacheo rápido, que no era muy estricto” y que apenas empezó el recital “todas las puertas estaban cerradas” y “había tanta gente que no se podía caminar”.
“Cuando pasó todo me di cuenta de que si esas puertas hubieran estado abiertas, hoy no estaríamos lamentando la falta de tantos chicos”, reflexionó ante el Tribunal Oral en lo Criminal número 24.
Iván contó que se comenzaron a disparar bengalas y petardos antes que comenzara a tocar el grupo Callejeros y que una voz que no identificó previno: “Paren un poco, porque nos vamos a morir todos, nos vamos a prender fuego”.
Según el testigo, Patricio Santos Fontanet, líder del grupo, también habría realizado una advertencia relacionada con el uso de pirotecnia y bengalas.
Cuando Callejeros inició su recital, Iván vio como “una mano” que emergía detrás de una consola de música apuntó hacia el techo con un “tres tiros”.
“Estoy seguro de que fue un tres tiros, dos explotaron antes de llegar al techo y el tercero quedó en la media sombra y fue el que originó el fuego”, remarcó.
Dijo que tras iniciarse el incendio, se formó un círculo alrededor del fuego, pero de gente “desesperada”, lo cual se diferenció del testimonio del guitarrista Maxi Djerfy, que dijo que los jóvenes hacían como un “ritual”.
“Fue una desesperación terrible, quedamos todos aplastados sin fuerza para salir, dejaba que me llevara la gente, las chicas te rasguñaban la espalda, te pasaban por encima, todos estaban peleando por sus vidas”, recordó.
En un momento, el joven dijo que intentó apagar el incendio con un matafuegos, pero que éste no funcionaba.
“Primero pensé que era ilógico, pero cuando lo quise activar no funcionó”, recordó y afirmó que a esa altura ya había respirado “tres o cuatro bocanadas de humo” que le quemaban “todo adentro”.
Dijo que tras una avalancha, se cayó al piso y quedó bajo una pila de 1,5 metro de personas.
“Empecé a gritar pero era en vano, nadie me escuchaba. Ahí me doy cuenta de que el que estaba arriba mío era mi amigo Matías, con el que había ido al recital, me abracé a él y le dije: 'Parece que acá nos morimos y me puse a llorar'”, relató con la voz entrecortada.
El joven recordó que finalmente fue sacado de abajo por otras personas, que sufrió la fractura del tobillo porque le retorcieron la pierna y, que cuando salió del boliche, comenzó a vomitar todo negro y se desmayó.
Luego se despertó en una ambulancia, donde había una chica que sufría convulsiones y, recordó, que como el médico y el enfermero no daban abasto, él le hizo respiración boca a boca, pero se le murió en los brazos.
“Yo ahí no paraba de llorar, no entendía lo que estaba pasando”, dijo el chico acongojado y sostuvo que terminó internado en el hospital Durán, donde el oxígeno no alcanzaba y se lo iban pasando entre los 20 chicos que había allí.
“Los chicos se morían ahí, quedaban tirados, no nos daban la atención que uno merecía”, se quejó.
En el último tramo de su declaración, Iván se encargó de remarcar que “ni Callejeros ni otra banda incentivaba a tirar bengalas”.
“Yo vengo para decir lo que sé y para que haya justicia para los pibes”, concluyó. (Télam)