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Un plástico de uso generalizado es peligroso para la reproducción

El Tribunal General de la UE ordenó inscribir al bisfenol A como sustancia tóxica, pese a que se usa en botellas, latas y en tickets de bancos y comercios.

Viernes 12 de Julio de 2019

El Tribunal General de la Unión Europea ordenó la inscripción del producto químico bisfenol A como "sustancia extremadamente preocupante" debido a sus "propiedades tóxicas" para la reproducción humana. El tribunal ratificó una decisión previa de 2016 de la Comisión Europea (CE) y el reglamento de aplicación, al rechazar un recurso de los fabricantes de envases. El bisfenol A (o BPA) se usa, entre otros muchos productos, en envases de plástico, como las botellas de plástico, el recubrimiento interno de las latas de conservas y, ya fuera de la industria alimenticia, en el muy común papel térmico, el de los cajeros automáticos, las cajas registradoras y "posnet" del comercio. Como otros plásticos de uso industrial, el bisfenol A es lo que se considera un "disruptor endocrino", que afecta a las capacidades reproductivas humanas. Sin embargo, no existen pruebas definitivas según la autoridad de control de EEUU, la FDA, la que señala que ha revisado cientos de estudios al respecto. Empero, medios autorizados recomiendan como principio de precaución evitar envases con este producto (ver aparte).

El Tribunal General de la UE recordó en su sentencia que en julio de 2016 la Comisión Europea adoptó un reglamento según el cual el bisfenol A fue clasificado como sustancia tóxica para la reproducción. El origen de este pronunciamiento radica en un expediente que la Agencia Francesa de Seguridad Sanitaria de la Alimentación, Medio Ambiente y Trabajo (Anses, por sus siglas en francés) presentó a la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA, por sus siglas en inglés). La ECHA decidió clasificar el bisfenol A como "sustancia extremadamente preocupante", según el reglamento comunitario de registro, evaluación, autorización y restricción de sustancias y mezclas químicas (el "Reglamento Reach"). Más tarde, en enero de 2017, el director ejecutivo de la ECHA adoptó una decisión por la que se inscribía el bisfenol A en la lista de sustancias sujetas a autorización. Contra esta decisión, la asociación PlasticsEurope, que representa a los fabricantes e importadores de productos plásticos, presentó un recurso por entender que viola el "principio de proporcionalidad" y contiene "un error manifiesto de apreciación", al no haber tenido en cuenta información relativa a las utilizaciones del bisfenol A.

En concreto, el bisfenol A se utiliza en la producción de polímeros y en la fabricación de papel térmico. Puede liberarse de las latas de conservas recubiertas internamente de plástico, envases y también de utensilios de cocina elaborados con policarbonato. Una recomendación importante es no calentar estos envases, dado que con el calor el bisfenol A se libera y se mezcla con el alimento o bebida. Otras investigaciones han vinculado a este plástico, ubicado dentro del grupo de "disruptores endocrinos" con alteraciones en el equilibrio hormonal y malformaciones genitourinarias, infertilidad, obesidad y cáncer en órganos dependientes de las hormonas. En abril pasado, científicos de la Universidad de Granada y el Hospital Clínico San Cecilio concluyeron que 9 de cada 10 calcetines para bebés de 0 a 4 años contienen restos de bisfenol A, cita el diario La Vanguardia. Asimismo, la revista Endocrinology, de la Endocrine Society, ha relacionado la exposición al bisfenol A con efectos transgeneracionales en un gen relacionado con el autismo en ratones. "La exposición de los fetos de ratón interrumpe la formación de conexiones de las células nerviosas en el cerebro", dice el informe.

Otra fuente de exposición diaria son los tickets de papel térmico. En Europa, varias empresas han anunciado que dejarán de utilizar este compuesto en sus tickets. Las restricciones impuestas por la CE exigen la retirada del papel térmico con una concentración igual o superior a 0,02 por ciento sobre el peso para 2020. El objetivo final es que se elimine totalmente este componente del papel. En Francia, este tipo de tickets se prohibió en 2014, tras la denuncia por parte de dos diputadas del problema de salud pública que suponía que miles de mujeres en edad fértil que trabajan como cajeras estuvieran expuestas a diario al bisfenol A.

En suma, el bisfenol A se utiliza como recubrimiento en latas y otros envases que precisan aislar los alimentos y para ello emplean resinas epoxi. Es precisamente el contacto de los alimentos con estos recubrimientos o el contacto con la piel en el caso del papel térmico que puede incorporarse al cuerpo humano. Sin embargo, la mayor parte de esta sustancia se emplea como un paso intermedio en la fabricación de policarbonato y de resinas epoxi.

El 4 de enero de 2017, el director ejecutivo de la ECHA inscribió al bisfenol A en la lista de sustancias "preocupantes". Entonces PlasticsEurope interpuso recurso ante el Tribunal General de la Unión Europea, pero ayer este confirmó el dictamen de la ECHA: el bifenol A es "sustancia extremadamente preocupante". La sentencia desestima en su totalidad el recurso presentado por la asociación y recuerda que una sustancia utilizada como "sustancia intermedia aislada in situ o como sustancia intermedia trasportada" no queda automáticamente exenta del conjunto de las disposiciones del reglamento. "Por tanto, esa sustancia no queda al margen del procedimiento de identificación previsto en dicho reglamento". El tribunal, además, subraya que "la identificación de una sustancia como extremadamente preocupante sirve para mejorar la información que tienen el público y los profesionales sobre los riesgos y los peligros que se corren".

En Francia el papel térmico se prohibió en 2014. En Argentina se usa de manera generalizada y sin limitaciones

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