Jueves 15 de Mayo de 2008
El suizo Yves Rossy realizó ayer el primer vuelo dirigido de un humano con alas impulsadas por turbinas y ejecutó figuras incluso imposibles para un pájaro durante la maniobra histórica de cinco minutos sobre los Alpes Suizos. "Este vuelo fue excelente", dijo el ex piloto de combate, de 48 años, después de cumplir la primera exhibición con el dispositivo de vuelo que creó y afinó en cinco años de prácticas.
Poco antes de descender en una pista aérea cerca de la margen oriental del lago de Ginebra, Rossy había saltado de una avioneta a 2.300 metros de altura y desplegado las alas rígidas de 2,5 metros de envergadura que llevaba sujetas a la espalda.
Rossy, también un amante de los deportes extremos, descendió primero en caída libre, siguió con un planeo suave y luego encendió las cuatro turbinas para entonces acelerar hasta los 300 kilómetros por hora ante un grupo de espectadores en el pico de una montaña que primero guardaron un silencio de expectación y más tarde aclamaron al primer hombre que vuela con alas impulsadas por motores de propulsión a chorro.
Al tomar dirección sólo con el movimiento del cuerpo, Rossy descendió, giró y volvió a ascender mientras realizaba giros sin esfuerzo de un lado a otro del valle del Rhone. Por momentos subió hasta los 800 metros para luego descender delante de una estela de humo.
"Es como una segunda piel", dijo Rossy, "si giro a la izquierda, vuelo a la izquierda, si me inclino a la derecha, voy hacia la derecha", explicó.
El piloto de aerolíneas ahora trabaja en su nuevo desafío, que es cruzar el canal de la Mancha con su artefacto l (AP)