Un médico santafesino reparó el labio leporino a un bebé con células madre
Por primera vez en el mundo se realizó con éxito en la Argentina una cirugía de fisura de paladar y labio leporino, en un bebé santafesino recién nacido, con implante de células madre criopreservadas y obtenidas de la sangre de su propio cordón umbilical, informaron fuentes médicas al diario Uno de Santa Fe.

Jueves 23 de Abril de 2009

Por primera vez en el mundo se realizó con éxito en la Argentina una cirugía de fisura de paladar y labio leporino, en un bebé santafesino recién nacido, con implante de células madre criopreservadas y obtenidas de la sangre de su propio cordón umbilical, informaron fuentes médicas al diario Uno de Santa Fe.

Las malformaciones fueron detectadas por ecografía en la semana 23ª de gestación y la intervención la realizó en el Sanatorio Anchorena el equipo del médico Guillermo Trigo, cirujano especializado en el tratamiento de fisura de paladar.

"El diagnóstico precoz durante el embarazo tiene gran importancia para anticipar estrategias de tratamiento, entre las cuales la implantación de células madre de cordón umbilical parece ser un camino esperanzador", dijo el médico Marcelo Ortega, padre del bebé y cirujano odontomáxilofacial.

"Hice por mi hijo lo que me parecía correcto y lo mejor, pero no quiero vender falsas expectativas: el resultado lo veremos en años. Esto es como la educación, es una apuesta al futuro. Y, si resulta, mi anhelo es que se pueda aplicar a todos", explicó.

Ortega agregó que su hijo "está muy bien, sin cordones cicatrizales, el desarrollo del paladar parece ser normal". Y sostuvo: "Mi deseo es que a partir de esto se instale un debate médico y que podamos aplicarlo a todos los niños con estas malformaciones y con mayor casuística".

El labio del pequeño Martino César Ortega fue intervenido a los siete días de nacer y su paladar, a los cuatro meses. En ambos casos, las células madre fueron implantadas en los lugares donde se requería la reparación y en las heridas quirúrgicas. "A los siete días de la primera operación los tejidos fueron evaluados clínicamente, comprobándose la cicatrización inmediata; a los 45 días las áreas quirúrgicas eran imperceptibles, y hoy sólo se observa una pequeñísima fístula de menos de un milímetro en el borde posterior del paladar", dijo la cirujana Marina Vilacha.

Al enterarse de la malformación de su hijo por nacer, Ortega y su mujer, la odontopediatra Carolina Cattáneo, se contactaron con MaterCell, un banco argentino de células madre de cordón umbilical, para preservar las células madre.

Ortega fue también quien eligió a Trigo, del cual había sido discípulo en la Universidad Maimónides, y lo convenció para que hiciera la cirugía correctiva y le inyectara a su hijo las células en el paladar y el labio.

"Todo fue obra de él. Fue Ortega quien se contactó con nosotros, quien investigó todo y nos convenció de hacer la operación", dijo Vilacha. La médica contó que, como cirujano maxilar, "Ortega hizo en la Universidad Maimónides la especialidad con nosotros y opera tantos labios leporinos y paladares hendidos como nosotros".

"El de su hijo es el primer caso en el país y en el mundo en que este tipo de operación se hace con células del cordón umbilical del bebé. Lo que buscamos es regenerar tejido. Habrá que seguir investigando y confirmando los resultados, pero pensamos que si otros padres lo necesitan y quieren, a este primer caso le seguirán otros", aseguró Vilacha.