Un chico de 15 años le salvó la vida a la nena atropellada en una persecución policial
Se llama Juan y su padre es bombero de Loma Hermosa. Estaba en el lugar donde los ladrones que habían robado un auto atropellaron a una madre y a su beba. "Estuvo tres minutos sin respirar", contó el joven.
Viernes 29 de Enero de 2016
"Ese nene me salvó a la nena, no sé cómo agradecerle", dice, entre lágrimas, Roxana López, la mujer de 33 años que el martes salvó su vida de milagro , e intentaba escapar de una persecusión de la policía en San Martín.
Pudo ser una tragedia, mucho más cuando se ve la imagen que impacta y genera estupor. Pero ni bien Roxana y su beba de 7 meses (se llama Mía), eran embestidas por el Chevrolet Aveo que trataba de escapar en una carrera furiosa, apareció Juan, un chico de 15 años que ya demuestra su voluntad de ser solidario, como su padre que es bombero voluntario de San Martín.
Tal vez por eso es que Juan sabe tanto de rescate y de primeros auxilios. Y por eso no dudó en actuar en un momento muy difícil, en el que mucha genete se paraliza.
"Vi chocar un auto con otro, seguí la secuencia, y más adelante veo que atropella a dos personas. Yo estaba yendo a comprar el pan. Lo primero que hice fue agarrar a la nena, no respiraba, me saqué la remera, la envolví y comencé a hacerle RCP (reanimación cardiopulmonar). No reaccionaba, pero seguí y a los tres minutos volvió a respirar", cuenta Juan con naturalidad, como si no fuera conciente de lo que hizo y del significado que tiene salvar una vida.
"La revisé y no tenía ningún hueso roto. En un patrullero la llevé al hospital Eva Perón, envuelta en mi remera, la llevé al primer piso, donde está Pediatría, y se la entregué a los médicos", rememora este chico, que tiene gravado a fuego una situación que le cambiara para siempre su vida.
Incluso los médicos le dijeron que Mía tenía las piernitas quebradas, pero él insistía que no y tenía razón. La beba está internada y en buen estado y mañana sería dada de alta.
"No quiero ser bombero de la Policía Federal, porque no quiero que me paguen para salvar vidas", afirmó este chico de 15 años, que pese a tener a los medios instalados en la puerta de su casa no pierde la calma y solo espera ver a Roxana y a Mía.
Juan vive con sus abuelos y sus tíos, y sueña con un futuro como bombero voluntario y mecánico.