Martes 02 de Junio de 2009
Un avión de Air France se habría estrellado ayer en el océano Atlántico cuando atravesaba por una tormenta en su vuelo de Río de Janeiro a París. Estiman que murieron sus 228 ocupantes.
Las fuerzas militares de Brasil y Francia se dirigieron a la remota zona del Atlántico donde habría caído el moderno Airbus 330-200, pero la aerolínea y funcionarios dijeron que había escasas posibilidades de sobrevivientes.
“Es un trágico accidente. Las perspectivas de hallar sobrevivientes en este momento son ínfimas”, dijo el presidente francés, Nicolas Sarkozy, en el aeropuerto parisino Charles de Gaulle tras encontrarse con algunos familiares.
Un Airbus 330 nunca se ha perdido durante un vuelo comercial y es extremadamente inusual que una nave sea derribada por tormentas.
El vuelo AF 447 decoló de Río el domingo a las 19.30 hora argentina y debía llegar al aeropuerto Roissy Charles de Gaulle ayer a las 11.15.
El último contacto. En un último contacto, el piloto de Air France informó que a las 23.20 entraría en contacto nuevamente, pero antes se recibió el mensaje automático en el que se informó de “una falla en el circuito eléctrico y despresurización”. La nave ingresó a un área de tormentas a unas cuatro horas de dejar Río y 15 minutos después envió un mensaje automático indicando fallas eléctricas, dijo Air France.
No hubo señal de que la tripulación enviara alarmas de auxilio y los localizadores que emiten señales de emergencia tampoco se activaron, como ocurre en casos de impacto.
“Es demasiado pronto para decir lo que pasó y lo que causó esta tragedia”, dijo Isabelle Birem, directora general de la empresa Air France en Brasil, San Pablo. “Necesitamos estudiar los resultados técnicos de la caja negra”, agregó, refiriéndose a los grabadores del avión. Dos jets de Lufthansa pasaron por la zona de turbulencia el lunes sin incidentes.
Por su parte, el ministro francés Jean-Louis Borloo descartó un secuestro.
Viajaban 216 pasajeros —126 hombres, 82 mujeres, siete niños y un bebé— y 12 miembros de la tripulación. El argentino Pablo Gabriel Dreyfus viajaba en el avión, junto a 61 franceses, 58 brasileños y 26 alemanes, además de italianos, chinos, suizos, británicos y españoles.
Un analista judicial se salvó porque descubrió antes de embarcar que su pasaporte estaba vencido. Esa “distracción” los salvó a él y a su compañero, un estadounidense que también decidió no embarcar. (Télam, Reuters y AP)