Martes 22 de Enero de 2008
Dos adolescentes murieron ayer y un tercero resultó herido al ser atropellados por un auto que circulaba a alta velocidad por una calle de la localidad bonaerense de Carlos Spegazzini, informaron fuentes policiales y judiciales.
Según los vecinos, el conductor salió del vehículo que quedó destrozado y pretendió escapar, pero fue perseguido por varios vecinos que lo alcanzaron y lo atacaron a patadas y golpes de puño hasta que finalmente intervino la policía.
El automovilista primero fue asistido en un hospital a raíz de los golpes recibidos, luego quedó alojado en la comisaría 3 de Ezeiza y ayer a la tarde fue trasladado a prestar declaración indagatoria ante el fiscal del caso Carlos Hassan.
Fuentes policiales informaron que el hecho ocurrió minutos antes de la medianoche del domingo en Las Antillas al 1000, casi esquina Río Turbio, dentro de un barrio humilde y de casas bajas de Spegazzini, partido de Ezeiza, en la zona suroeste del Gran Buenos Aires.
El caso se inició cuando un panadero de 32 años, quien reside en la zona, conducía su automóvil Renault 19 color negro por la calle Las Antillas y, a raíz de causas que se investigan, perdió el control del vehículo.
Según las fuentes, el auto chocó contra uno de los cordones, comenzó a dar varios tumbos y atropelló a tres adolescentes del barrio que se desplazaban en el mismo sentido que el vehículo y que regresaban a sus casas luego de jugar un partido de fútbol barrial.
De acuerdo a la secuencia del accidente descripta por este testigo, el auto se llevó por delante a un muchacho que caminaba y a otro que se movilizaba en una bicicleta, y éste golpeó contra otro joven que estaba parado.
Luego de atropellar a los chicos, uno de los cuales salió despedido varios metros, el auto dio varios tumbos más hasta que quedó volcado sobre unos pastizales. El panadero y una joven que lo acompañaba y que sería su actual pareja —con la cual habría discutido mientras viajaban—, lograron salir del Renault 19.
“Después se quiso escapar y cuando nos dimos cuenta lo detuvimos. Cuando lo agarramos le pegamos algunas patadas porque se quiso lavar las manos y dijo que se quedó sin frenos”, relató un testigo.
Poco después y alertados de lo ocurrido, arribaron al lugar del hecho los efectivos de la comisaría de Spegazzini, que intercedieron entre los vecinos y el automovilista, que quedó detenido. La policía identificó al conductor como Ariel Reynoso, y a las víctimas fallecidas como Maximiliano Ezequiel González, de 16 años, y Fabián Riveros, de 17. Según las fuentes, el otro chico atropellado que resultó herido tiene 15 años y fue asistido en el Hospital de Ezeiza y luego dado de alta. Los restos de Fabián Riveros y Maximiliano González eran velados en la Escuela 18 de Spegazzini, ubicada cerca del lugar del hecho y donde las víctimas asistían a clase.
Habría ido a más de 100
Los investigadores sospechan que dada la violencia del impacto y el estado en el que quedó el auto, el panadero conducía a más de 100 kilómetros por hora.
El padre de uno de los chicos muertos contó que los vecinos que ayudaron a los ocupantes del vehículo “observaron que el velocímetro marcaba 150 kilómetros por hora”. “Todos dicen que venía muy rápido, que venía en el aire. Después de pasar dos lomos de burro cayó, perdió el equilibrio y se fue para donde estaba mi hijo con otros dos chicos. No es una calle para ir a esa velocidad”, dijo.
El fiscal Hassan procura establecer por qué el panadero perdió el control del auto y en ese sentido ordenó peritajes mecánicos sobre el Renault 19 y estudios médicos para el conductor.
Fuentes judiciales indicaron que a Reynoso se le extrajo sangre para determinar si tenía o no alcohol u otra sustancia química en su cuerpo al momento del hecho, que pudo haber afectado su capacidad para conducir.
Sobre una de la posibles causas por la que Reynoso perdió el control del auto, Luis Da Silva, familiar de una de las víctimas fatales, dijo que el hombre “estaba discutiendo con su mujer y en ese momento se subió a la vereda y atropelló a los chicos”. La joven que acompañaba al panadero declaró antre el fiscal que el auto sufrió un desperfecto mecánico.