Jueves 08 de Octubre de 2009
Los estadounidenses Venkatraman Ramakrishnan y Thomas Steitz y la israelí Ada Yonath ganaron ayer el premio Nobel de química 2009 por el descubrimiento de la estructura y función de los ribosomas, las “fábricas” de proteínas de las células, informó la Real Academia Sueca de Ciencias en Estocolmo.
Los científicos determinaron cómo se traduce la información almacenada en los genes para formar las proteínas, moléculas esenciales para la vida.
La Real Academia indicó que los ribosomas traducen el código del ADN en vida, por lo que serían “la fábrica de proteínas de la célula”.
Los tres científicos contribuyeron para aclarar una de las principales preguntas de la vida: ¿cómo se convierte un gen en una proteína?
La información genética, que en los seres humanos está compuesta por unos 3.200 millones de pares de bases, se encuentra muy compactada en el núcleo celular.
Cuando uno de los alrededor de 25 mil genes es “leído”, la célula fabrica primero una transcripción del mismo, sintetizando moléculas de ARN. Esta copia complementaria al ADN abandona el núcleo celular y se dirige al citoplasma, donde se encuentran los ribosomas. Estos leen las instrucciones y sintetizan la proteína codificada uniendo aminoácidos.
Las proteínas resultantes son las herramientas universales de la vida: forman estructuras musculares, transportan oxígeno, degradan los alimentos, actúan como mensajeros, integran la piel y el cabello, entre muchas otras funciones.
El propio ribosoma es un enorme complejo formado por una gran cantidad de proteínas, cuya estructura y función fue determinada por Ramakrishnan, Steitz y Yonath por medio de un análisis de estructura de rayos X, la cristalografía de rayos X. Existen ribosomas en todas las formas de vida: en bacterias, plantas, hongos y animales. “Los ribosomas de alguna manera hacen todo posible”, dijo Mans Ehrenberg, miembro del Comité Nobel de Química.
En el ámbito de la medicina se aprovecha una de las principales aplicaciones del descubrimiento de los investigadores premiados hoy: muchos antibióticos inhiben la actividad de los ribosomas bacterianos, que entonces no pueden seguir fabricando proteínas nuevas y en general mueren. Sin embargo, existe un creciente problema por la aparición de cepas de bacterias resistentes a las drogas, indicó la Academia.
El investigador argentino en biología molecular Alberto Kornblihtt consideró “un desafío científico monumental” la tarea de sus colegas, que definió como “el desciframiento de la arquitectura de los ribosomas: las fábricas celulares de proteínas” l (DPA y Télam)