Tras 10 horas y sin víctimas terminó la toma de rehenes en Berazategui
Un joven de 23 años, disfrazado de gendarme, con alteraciones psiquiátricas y frustrado por un desencanto amoroso, mantuvo de rehenes hoy durante 10 horas a dos policías en una casa velatoria de la localidad bonaerense de Berazategui y se entregó sin provocar víctimas.

Miércoles 17 de Febrero de 2010

Un joven de 23 años, disfrazado de gendarme, con alteraciones psiquiátricas y frustrado por un desencanto amoroso, mantuvo de rehenes hoy durante 10 horas a dos policías en una casa velatoria de la localidad bonaerense de Berazategui y se entregó sin provocar víctimas.

“Tuvimos un final feliz. El hombre ya está detenido y los rehenes están bien”, afirmó el ministro bonaerense, Carlos Stornelli, que llegó en helicóptero hasta allí sobre el final del episodio, cerca de las 18.

El suceso, que captó la atención social durante casi todo el día, fue en una cochería ubicada en la calles 144 y 24, de Berazategui, y tuvo como protagonista a un joven -que se llamaría Leandro Gustavo Arteaga, de 23-, quien ahora quedó detenido a disposición del fiscal Carlos Riera y será sometido a pericias psiquiátricas.

La mayor preocupación estaba centrada en que el secuestrador tenía en su poder las tres armas 9 milímetros que le había robado a los policía y un cuchillo de gran porte y de uso militar.

Además, lo curioso es que el hecho se desencadenó cerca de las 8 de la mañana, pero comenzó mucho antes: una semana atrás había estado merodeando la zona y se había ganado la confianza de los dueños de la cochería, simulando ser un investigador de una fuerza de seguridad (posiblemente Gendarmería) que trabajaba en una causa compleja contra narcotraficantes.

Sin embargo, desde allí habría seguido los movimiento de su ex compañera de colegio, de la que estaba enamorado. Por eso los encargados no dudaron cuando esta mañana el hombre se presentó por allí, indicaron fuentes policiales que investigaron al hombre durante las diez horas de tensión.

Disfrazado de gendarme, el joven, sin embargo, se apostó en la cochería, y desde ahí vio cuando una mujer policía, vecina del lugar, caminaba sobre la cuadra de enfrente rumbo a su trabajo, a la espera del colectivo.

Según contó el comisario Salvador Baratta, el hombre llamó a una mujer policía que estaba frente a la parada de un colectivo. Y cuando la agente se acercó, el hombre la golpeó y le lanzó gas pimienta, tras lo cual la ingresó a la sala velatoria y la tomó de rehén, al parecer, amedrentándola con el cuchillo de combate, según contó luego una de las víctimas.

Cuando la escena fue vista por otros vecinos y se generó un llamado al 911, un patrullero llegó de inmediato al lugar. Los dos oficiales que estaban a bordo trataron de calmar al sujeto y, tras deponer su armas, intercambiaron su lugar con la mujer tomada de rehén para que ésta fuera liberada.

Fue así como esos agentes policiales pasaron entonces a ser los rehenes de una negociación que duró hasta las últimas horas de la tarde. Al lugar llegaron los policías, los efectivos del Grupo Halcón con sus tres negociadores a cargo de dialogar con el delincuente y los psicólogos que debían escuchar lo que decían.

También estaban los periodistas que seguían minuto a minuto lo que ocurría a la espera de un desenlace y los vecinos que aportaban lo poco que habían visto, sin poder esclarecer nada.

Es que nadie tenía claro qué pretendía el delincuente. Y más tarde lo confirmaron los propios policías que se encargaron de la negociación. “No pedía nada lógico”, dijo el jefe del Grupo Halcón, Luis León.

Recién pasadas las 16, uno de los policías que estaba como rehén, Guillermo Hermoso, logró salir liberado. A cambio, el joven había conseguido gaseosas y pizza, y también una muda de ropa.

Mientras esperaban las negociaciones a la espera de la segunda liberación, hubo un allanamiento en la casa del joven donde se encontró numerosa cantidad de ropa tipo militar que llamo la atención de los investigadores.

En ese momento, el jefe del Grupo Halcón, comisario inspector Luis León, decía que el joven tiene “rasgos psicóticos”, pero “no está violento, y por eso confiaban ”que las negociaciones llegaran a buen puerto, tanto para él como para el rehén“.

El final recién llego a las 18.20 cuando finalmente se entregó, tras liberar al segundo de los policías.

Minutos antes había llegado hasta allí el ministro Stornelli para presenciar el desenlace y felicitar a la labor del grupo Halcón y la valentía de los policías que se habían entregado para liberar a la mujer tomada en principio de rehén.

Durante todo el día había estado diciéndose que el joven había actuado así obsesionado por una compañera de escuela de la que estaba obsesionado.

Cuando se le pregunto a Stornelli en C5N por esta versión, el ministro respondió “algo de eso hay”, pero pidió tiempo para que esa cuestión “lo establezcan” los investigadores y también señaló que en las palabras del joven había reclamos a sus familiares “buscando un reconocimiento”.

“Está mal de la cabeza, psíquicamente -dijo Stornelli-. Ahora tendrá su tratamiento, pero básicamente lo importante es que acá los rehenes fueron bien tratados, no los golpearon y destacar la actitud de los policías y la labor del grupo Halcón”.