Lunes 05 de Diciembre de 2011
El millonario estadounidense Douglas Tompkins invirtió 20 millones de dólares para el desarrollo de un emprendimiento económico con eje en la cuestión ecológica en Laguna Blanca, en el norte de Entre Ríos y sobre las aguas del río Paraná.
El proyecto apuesta al cuidado de suelos recuperados y a desarrollar frutales, horticultura y cereales de máxima calidad con certificación orgánica.
El proyecto agroecológico en Laguna Blanca es pensado a "escala familiar" pero con la complejidad de 15 especies de frutales más cereales, al menos mil colmenas y gallineros móviles con una producción que, según Tompkins, para 2017 sería de 300 millones de dólares con una ganancia anual de entre 5 y 7 por ciento promedio.
El ecologista, reconocido por su prédica y acción -donó el parque nacional Monte León ubicado en la provincia de Santa Cruz y propuso la creación de otro en los Esteros del Iberá-, tiene como objetivo mostrar la viabilidad económica de un modo de producción que en la Argentina ocupa una porción mínima de las tierras cultivables.
El campo de 3.000 hectáreas tiene en producción un 60 por ciento de su superficie con cebada, trigo, centeno, lino, damascos, nuez pecán, almendras e higos, entre otros, sembrados en terrazas con curvas sobre las ondulaciones propias del terreno, técnica que consiguió frenar la erosión del suelo.
Erosión. "Al comprar el campo tenía pesadillas cuando se anunciaban lluvias por la erosión que provocaban. Antes de hacer la curva de terrazas con la que frenamos cien por cien ese proceso, yo estaba muy angustiado. Ese fue nuestro primer logro importante", dijo Tompkins.
Recordó la solución empleada por los dueños de campos vecinos frente a la aparición de las denominadas «cárcavas» (por definición fosos producto de la erosión por el agua) que consistía en el uso de motoniveladoras. "Paso la motoniveladora y listo", cuenta que le decían.
"No sé qué pensaba ese señor sobre sus tierras porque van a terminar en el río de la Plata. Estamos mejorando las nuestras, si saltas el alambrado y tomas muestras, con el mismo suelo y el mismo clima nosotros tenemos 7,50 por ciento de materia orgánica y los demás apenas 3 por ciento", precisó.
Tompkins mejoró la calidad de su campo entrerriano a partir del "uso de abonos verdes, rotaciones. A esto se sumarán animales, pasturas, por cuatro años y luego cultivos orgánicos".
"No estamos matando microorganismos del suelo, al contrario, los criamos y creamos fertilidad. Eso va a producir mejor rinde de nuestros cultivos, un producto totalmente sano y orgánico con el mejor precio del mercado", subrayó el emprendedor estadounidense.
En cuanto al proyecto, Tompkins lo describe como "un campo vertical en el sentido que vamos a cultivar nuestros productos, procesar, embalar, poner nuestra marca, mientras desarrollamos nuestra red de distribución. Esto toma su tiempo", aseguró al remarcar que buscarán la venta local o en poblados cercanos como Santa Elena, La Paz, Esquina, en Corrientes, Concordia y Paraná.
Explicó que aunque sus productos tendrán certificación orgánica saldrán a competir en mercados donde se comercializan productos convencionales al mismo precio.
"Vamos a vender a una clientela que no le importa si es orgánico o no. Es decir que vamos a competir con el mercado normal al mismo precio pero va a decir que es orgánico y eso va a atraer cierto porcentaje de los clientes", señaló. "La idea es enseñar que es mejor comprar nuestros productos de buena calidad y más sanos", afirmó.
"Convenceremos a muchos, no sólo porque el precio es equivalente o un poquito más. Si es 5 por ciento más la gente va a decir «prefiero algo sin químicos»", dijo entusiasta Tompkins.
"Tenemos problemas en Laguna Blanca con un vecino que está fumigando; el veneno flota, invade y mata árboles y plantaciones nuestras. Para mantener buenas relaciones vecinales le explicamos que no puede fumigar y matar a nuestro lado pero advertimos que si se repite la ley argentina es muy clara en cuanto a que no se puede perjudicar a los vecinos", contó.
"Si perdemos 100 árboles frutales por la fumigación, hay que pensar cuánto tiempo lleva que crezca de nuevo, reanudar la cosecha a lo que hay que sumar la multa", añadió Tompkins .
La discusión por los espacios tiene un costado económico porque si afecta a Laguna Blanca, los productos podrían perder su certificación orgánica que se traduce en millones de dólares, indicó al considerar que su vecino "resiste porque piensa que tiene el derecho de cuidar su campo y no le importa si vuela un poco de veneno al vecino".
La experiencia Laguna Blanca tiende básicamente a demostrar las posibilidades y los alcances de un modo de producción ecologista pero además intenta resolver el proceso productivo con la instalación de máquinas procesadoras de distintos productos, que van de la nuez pecán, damasco, olivo, un molino para los cereales con la idea de hacer pastas y también envasar mieles y mermeladas orgánicas y aromáticas.