Temen por obispo brasileño que defiende un río
Un combativo obispo de Brasil que ayuna desde hace casi tres semanas como protesta contra un
megaproyecto hídrico del gobierno comenzó a debilitarse, tras perder ocho kilos de peso, pero se
mantiene firme en su iniciativa, dijeron ayer grupos que lo apoyan. Monseñor Luiz Flávio
Cappio, de 61 años...
Martes 18 de Diciembre de 2007
Un combativo obispo de Brasil que ayuna desde hace casi tres semanas como protesta contra un
megaproyecto hídrico del gobierno comenzó a debilitarse, tras perder ocho kilos de peso, pero se
mantiene firme en su iniciativa, dijeron ayer grupos que lo apoyan.
Monseñor Luiz Flávio Cappio, de 61 años, cumple su segunda huelga de hambre contra el proyecto en una pequeña parroquia a orillas del río Sao Francisco, al que defiende, en el estado de Bahía.
Movimientos sociales y religiosos realizaron ayer en todo el país una jornada de vigilia y oración. El fraile Klaus Finkam, un especialista en terapia de ayuno, comenzó a realizar un control diario de Cappio.
Un grupo de organizaciones de apoyo, algunas vinculadas a la Iglesia Católica, indicaron que “la preocupación a partir de ahora es el cuadro físico” del obispo, que se deterioró desde que comenzó la protesta el 27 de noviembre.
El cura presenta un cuadro de hipotensión, pero “afirma que se siente mental y espiritualmente fuerte”, agregó.
Cappio, como hizo durante 11 días en 2005, protesta contra el desvío, mediante un enorme y complejo sistema de canales, de parte del caudal del río Sao Francisco para llevar agua al semiárido y empobrecido noreste del país.
El proyecto, cuyas obras preparatorias comenzaron meses atrás, es uno de los principales del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien afirma que llevará agua a más de 10 millones de pobres.
Sin embargo, Cappio, alguna vez compañero de Lula en luchas sociales, dice que la obra beneficiará principalmente a ricos agricultores.
Un juez ordenó hace una semana paralizar las obras, acogiendo un recurso del Ministerio Público Federal, que consideró irregular la aprobación del proyecto, entre otras objeciones, pero Cappio mantuvo irreductible su ayuno.
El presidente de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil, Geraldo Lyrio Rocha, se reunió la semana pasada con Lula para ofrecer su apoyo a la reanudación del diálogo con el rebelde obispo.
Cappio puso fin a su ayuno en 2005 luego de un acuerdo con el gobierno de Lula para que el plan fuera objeto de una amplia discusión pública.
Sin embargo, volvió a la huelga de hambre cuando el Ejército inició tareas de preparación del terreno para el comienzo de las obras. (Reuters)
Monseñor Luiz Flávio Cappio, de 61 años, cumple su segunda huelga de hambre contra el proyecto en una pequeña parroquia a orillas del río Sao Francisco, al que defiende, en el estado de Bahía.
Movimientos sociales y religiosos realizaron ayer en todo el país una jornada de vigilia y oración. El fraile Klaus Finkam, un especialista en terapia de ayuno, comenzó a realizar un control diario de Cappio.
Un grupo de organizaciones de apoyo, algunas vinculadas a la Iglesia Católica, indicaron que “la preocupación a partir de ahora es el cuadro físico” del obispo, que se deterioró desde que comenzó la protesta el 27 de noviembre.
El cura presenta un cuadro de hipotensión, pero “afirma que se siente mental y espiritualmente fuerte”, agregó.
Cappio, como hizo durante 11 días en 2005, protesta contra el desvío, mediante un enorme y complejo sistema de canales, de parte del caudal del río Sao Francisco para llevar agua al semiárido y empobrecido noreste del país.
El proyecto, cuyas obras preparatorias comenzaron meses atrás, es uno de los principales del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien afirma que llevará agua a más de 10 millones de pobres.
Sin embargo, Cappio, alguna vez compañero de Lula en luchas sociales, dice que la obra beneficiará principalmente a ricos agricultores.
Un juez ordenó hace una semana paralizar las obras, acogiendo un recurso del Ministerio Público Federal, que consideró irregular la aprobación del proyecto, entre otras objeciones, pero Cappio mantuvo irreductible su ayuno.
El presidente de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil, Geraldo Lyrio Rocha, se reunió la semana pasada con Lula para ofrecer su apoyo a la reanudación del diálogo con el rebelde obispo.
Cappio puso fin a su ayuno en 2005 luego de un acuerdo con el gobierno de Lula para que el plan fuera objeto de una amplia discusión pública.
Sin embargo, volvió a la huelga de hambre cuando el Ejército inició tareas de preparación del terreno para el comienzo de las obras. (Reuters)