Jueves 07 de Septiembre de 2023
El nombre de Yiya Murano estará inevitablemente ligado al método que usó para asesinar a dos amigas y una prima en 1979: una por una, las invitó a tomar el té y las envenenó con cianuro. Precisamente esas tazas serán subastadas para destinar lo recaudado a un refugio de mascotas.
Martín Murano es el único hijo de la "envenenadora de Monserrat", la primera asesina en serie argentina. En 1994 publicó un libro sobre su madre en el que asegura que Yiya le contó con frialdad los crímenes que había cometido. Desde entonces eligió alejarse de su madre pero un día regresaron a él las tazas que se usaron para cometer los tres crímenes. Y Martín decidió "convertir algo siniestro en algo bueno".
La vajilla será para quien haga la mejor oferta al mail miradasdelcrimen@gmail.com. El dinero recaudado se destinará al refugio de Mili González, que da techo y comida a más de 50 mascotas en Mar del Plata.
“Yiya Murano increíblemente va a tener una utilidad”, sostuvo Martín, quien confía en recaudar al menos 12 mil dólares, teniendo como referencia que los anteojos del odontólogo Ricardo Barreda, también múltiple homicida, se vendieron en 20 mil dólares. "De ahí para arriba. Hay gente que colecciona estas cosas", indicó.
Té con cianuro
María de las Mercedes Bolla Aponte de Murano, mejor conocida por su apodo Yiya, se ofreció como inversora en 1979. Una prima segunda y dos amigas decidieron darle partes de sus ahorros pero las ganancias nunca llegaban. En menos de dos meses, entre el de 11 de febrero y el 24 de marzo, las tres aparecieron muertas. Los familiares de las víctimas sospecharon de Yiya, y una de las autopsias reveló muerte por envenenamiento con cianuro.
La envenenadora de Monserrat fue detenida y luego absuelta, hasta que finalmente el fallo fue recurrido y, en junio de 1985, la Sala III de la Cámara del Crimen condenó a Yiya Murano a prisión perpetua por tres crímenes, aunque su hijo sospecha que quizás hayan sido "entre siete y once víctimas, incluso más”.
Estuvo encarcelada hasta noviembre 1995, beneficiada por una reducción de pena y por el “dos por uno”. Una vez en libertad desfiló por programas de televisión y hasta se sentó en la mesa de Mirtha Legrand, donde bromeó con la conductora: “¿Quiere un té con masitas, señora Mirtha?”.
Falleció el 23 de junio de 2014 en un geriátrico del barrio porteño de Belgrano, a los 83 años.