Sábado 23 de Octubre de 2010
Cuatro muertos, más de un centenar de heridos (10 de ellos de gravedad) y cuantiosas pérdidas de
viviendas e infraestructura provocó un tornado en el pueblo formoseño de Pozo del Tigre. El meteoro
afectó al 70% de esa comunidad situada en el centro de la provincia.
Los daños materiales aún no fueron evaluados en su totalidad ya que
hasta pasado el mediodía de ayer rescatistas y vecinos continuaban con la tarea de remoción de
escombros de las viviendas derrumbadas anteayer por el temporal, mientras unas 300 personas eran
alojadas en centros de evacuación. El fenómeno climático comenzó a las 18 y duró unos 15 minutos.
Comenzó con fuertes vientos que luego tomaron características de tornado y posteriormente cayó una
intensa lluvia con granizo.
Como consecuencia del temporal, murieron Rosana Tolaba de 29 años,
Sergio Madrigal de 19, Josué Sosa de 1 año y cuatro meses y Paulo Espínola, de 86 años, informó el
ministro de gobierno formoseño Jorge González.
En tanto se registraron 116 heridos de los cuales 10 se encuentran en
grave estado con politraumatismos.
Los heridos fueron internados en los hospitales de Pozo del Tigre, las
Lomitas, Ibarreta y en la ciudad de Formosa.
El pueblo tiene 10 mil habitantes y está situado a 265 kilómetros al
oeste de la ciudad de Formosa, en el departamento Patiño .
La localidad aún no tiene energía eléctrica y las comunicaciones fueron
restablecidas muy lentamente a partir de ayer a la mañana, mientras personal del municipio de Pozo
del Tigre y de Las Lomitas comenzaron a repartir bidones de agua potable a la población afectada.
El intendente Raimundo Castillo dijo que “las pérdidas materiales
son cuantiosas” y que “es imposible saber cuánto tiempo llevará reconstruir la
ciudad”.
La magnitud del daño originó una inmediata solidaridad de los vecinos
que no fueron afectados y de alumnos y docentes de Las Lomitas, quienes organizaron donaciones de
alimentos, ropa y abrigo.
El gobernador de Formosa Gildo Insfrán asistió al lugar del desastre y
estableció un comando de emergencia en la sede del municipio, desde donde organizó la ayuda,
mientras que los ministerios de Salud y de Desarrollo Social de la Nación enviaron asistencia
material, médicos y profesionales especialistas en catástrofes.
El tornado derribó viviendas (muchas de ellas centenarias), arrancó
árboles, tumbó postes de energía eléctrica y telefónicos, tinglados de todo tipo, escuelas y parte
de una capilla, entre los daños más importantes.
“Fue un milagro que no haya habido más muertos considerando la
magnitud del desastre, la ciudad quedó en ruinas”, destacó uno de los vecinos afectados,
quien aseguró: “No me quedó nada, espero recibir ayuda pronto”.
El tornado afectó en su mayor parte al pueblo, aunque algunas colonias
de indígenas situadas a unos cinco kilómetros también fueron perjudicadas, pero en menor medida,
precisaron voceros de la comuna de Pozo del Tigre.
Uno de los vecinos manifestó que Rosana Tolaba, la mujer fallecida,
“pudo salvar a sus tres hijos de la caída de su vivienda en el momento más duro del tornado,
pero un pedazo muy grande de mampostería golpeó su cabeza”.
El tornado destruyó también un parque de diversiones instalado hace
pocos días y arrojó sus objetos a unos 400 metros, mientras que también recibió severos daños la
histórica estación de trenes.
Escuelas, clubes y edificios públicos sirven como centros de alojamiento
de evacuados, mientras las autoridades locales y provinciales están en la etapa de evaluación de
daños por lo que aún no pudieron estimar las pérdidas. l (Télam y DyN)