Sólo dos de los 33 mineros quedaron internados en el hospital de Copiapó
Ayer dejaron el recinto médico 28 de los mineros, los que se unieron a los 3 que anteayer. Los únicos dos que no recibieron el alta, Mario Sepúlveda (quien presenta un síndrome vertiginoso) y otro de sus compañeros no identificado...

Sábado 16 de Octubre de 2010

Sólo dos de los 33 mineros que fueron ingresados al hospital de Copiapó (a 850 kilómetros al norte de Santiago de Chile) seguirán internados y en observación, de acuerdo al último parte médico entregado anoche por la directora del servicio de Salud de Atacama, Paola Neumann.
  Durante el día de ayer dejaron el recinto médico 28 de los mineros, los que se unieron a los 3 que anteayer. De acuerdo a Neumann, los únicos dos que no recibieron el alta, Mario Sepúlveda (quien presenta un síndrome vertiginoso) y otro de sus compañeros no identificado (quien padece afecciones dentales), prolongarán su tratamiento en dependencias de la Asociación Chilena de Seguridad, pues sus casos no son de una alta complejidad médica.
  En el mismo instante en el que la directora entregaba el parte médico, se producía la salida masiva de varios de los mineros que a esa hora se encontraban en el recinto. Sin embargo, 20 de ellos ya habían abandonado el hospital a eso de las 16 horas de incógnito, para evitar el acoso de la prensa. Cuatro de ellos dejaron el lugar disfrazados de obreros de la construcción.
  Ayer al mediodía, incluso, uno de los mineros había abandonado el hospital vistiendo un delantal blanco, lo que le permitió ser confundido con un médico. Una vez afuera, compró una gaseosa y volvió a ingresar.
  Los trabajadores rescatados del fondo de la tierra en Chile después de 70 días se han encontrado al volver a la superficie con una mina de fama de la que quieren sacar partido el cine, la televisión y otras industrias e individuos.
  Además de estar vivos, un regalo que recibieron contra todo pronóstico, los mineros han sido colmados de obsequios y homenajes.
  Han recibido desde invitaciones a viajar a Grecia y Taiwán, hasta entradas para ver partidos en España y Reino Unido y camisetas firmadas por astros del fútbol, pasando por sumas de dinero, títulos honorarios y reconocimientos de todo tipo.
  Incluso pueden recibir una pensión graciable si prospera una iniciativa aprobada ayer por la Cámara de Diputados de Chile para solicitarle al presidente Sebastián Piñera que les sea concedida.
  El empresario Leonardo Farkas les regaló el equivalente a 9.000 dólares a cada uno.
  El único extranjero del grupo, el boliviano Carlos Mamani, que ya recibió el alta médica, tiene una oferta del presidente de su país, Evo Morales, para que regrese a Bolivia y trabaje en la empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).
  Por su parte, Franklin Lobos, ex futbolista profesional, puede tener un futuro como “motivador”, si se concreta una propuesta del presidente de la Fifa, Joseph Blatter.
  Harold Mayne-Nicholls, presidente del fútbol chileno, dijo ayer que la Fifa quiere que el “Mortero Mágico”, como era conocido en las canchas en los años 80, recorra el mundo ofreciendo charlas de motivación basadas en su experiencia en el fondo de la mina, donde mantuvo en forma a sus compañeros.
  Además, todos ellos van a ser declarados “hijos ilustres” de Copiapó, la ciudad más cercana a la mina San José, según anunció el alcalde Maglio Cicardini.
  Está en estudio también declarar el 22 de agosto, cuando se supo que estaban vivos dentro de la mina, Día Nacional de la Esperanza, y hasta pueden llegar a tener un día propio en el calendario internacional.
  Pero no todo lo que genera esta historia que ha conmovido a millones de personas en el mundo, desde el Papa, reyes, presidentes y estrellas del deporte hasta gente común y corriente, tiene como beneficiarios a sus protagonistas.
  Desde antes del “rescate perfecto”, como lo han denominado algunos medios, surgieron iniciativas para sacar partido económico de uno de los casos de supervivencia humana más notables de los últimos tiempos.
  Ya hay en el mercado desde camisetas con la frase “Estamos bien en el refugio los 33” hasta un vídeojuego en el que el jugador debe hacer girar una polea que hace descender una cápsula similar a la utilizada para hacer emerger a los mineros a la superficie y rescatar uno a uno a los atrapados.  

 La industria del entretenimiento está siendo una de las más activas en la explotación de la hazaña.
  Están en preparación una película y varias series de televisión, una de ellas ya en filmación, y en Estados Unidos se promociona un “reality show” de mineros con el nombre de “Coal” (carbón) aprovechando el “tirón” de los 33.
  La española Antena 3 Films y la colombiana Dynamo Factory comenzaron el rodaje de la película para televisión “Los 33 de San José” hace ya más de diez días en Chile, sin saber cuál iba a ser el desenlace, mientras que el cineasta chileno Rodrigo Ortúzar piensa titular “Los 33” el largometraje que prepara.
  Además, han anunciado otros proyectos para TV la estadounidense HBO, la británica BBC y Discovery Channel.
  Aun se desconoce si la industria editorial ha tentado a los mineros para escribir su historia, pero se da por sentado que lo hará dado el éxito de los libros testimoniales.
  A pesar de todo, el futuro no será fácil para los mineros. Los sobrevivientes deberán enfrentar angustia, pesadillas y temores por la huella emocional que ha dejado el accidente, dijo ayer el ministro de Salud chileno, Jaime Mañalich.
  “Están todavía metidos en una verdadera montaña rusa de emociones; muchos de ellos van a tener momentos extraordinariamente difíciles y van a necesitar mucha ayuda”, dijo el ministro en el hospital.
  Pero hay algunos que sorprendieron con su deseo de regresar a las entrañas de la tierra.
  “Yo quiero volver a la mina. Soy minero de corazón. Uno esto lo trae en la sangre”, dijo Alex Vega, uno de los 33 sobrevivientes.
  Y no fue el único. Su colega Osmán Araya aseguró que no había nada que temer en volver a la minería. l