Síndrome Fortunata: buscan hacer quedar como enferma a la mujer que seduce a un hombre casado
La sexóloga Silvana Savoini cargó sobre la "doble moral" que en la crisis de Wanda Nara y Mauro Icardi le echó la culpa a la China Suárez como la "roba maridos"

Martes 19 de Octubre de 2021

Wanda Nara detonó la bomba. El sábado pasado publicó en su cuenta de Instagram, la vía de comunicación favorita de los mediáticos para oficializar sus cuitas, un mensaje furioso: “¡Otra familia más que te cargaste por zorra!” que encendió la mecha de una bomba que parecía que se llevaba puesto su matrimonio con Mauro Icardi y la reputación de Eugenia “China” Suárez, quien fue señalada como la “tercera en discordia” que provocó la ruptura.

La actriz, recientemente separada de Benjamín Vicuña y de visita en España por “compromisos laborales”, fue blanco de un furibundo ataque en las redes sociales por lo que, aseguran sus detractores, es su condición de “rompe hogares”. Y no solo eso, hasta se aseguró que la atracción irresistible que ejercen sobre ella los hombres casados es una condición llamada por los especialistas como “Síndrome de Fortunata”.

La prensa del corazón, entusiasmada con la repercusión que provocó el escándalo, echó mano a todos los lugares comunes que, a partir de la tradición machista, enfrenta a las mujeres como rivales y al mismo tiempo las culpabiliza -a una por dejarse llevar por el deseo, a la otra, por descuidar al marido-, y en todos los caso librando de toda responsabilidad al hombre, que se libra de la situación, sin ninguna mácula.

La psicóloga y sexóloga Silvana Savoini, coordinadora de la Diplomatura de Estudios Avanzados en Sexología y Neurociencias de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), desestimó el llamado Síndrome de Fortunata y en diálogo con La Capital destacó: “La mujer deseante, deseable, la ‘zorra’, que viene a ‘robar’ maridos, como si la pareja fuese una propiedad privada susceptible de ser ‘robada’, no un sujeto pensante, sintiente y con capacidad para decidir”.

- El escándalo mediático alrededor de la separación de Wanda Nara y Mauro Icardi puso en foco, una vez más, la existencia de una “tercera en discordia”, la China Suárez, que rompió la relación, ¿cuál es su opinión al respecto?

- En primer lugar, la relación de pareja es un sistema compuesto por dos personas, y lo que ocurre en la relación afecta y es responsabilidad de sus participantes. La China Suárez en este caso o cualquier tercera persona no forma parte del sistema de la pareja, por lo tanto, no es quien la rompe y no es la responsable de la disolución de un vínculo. De hecho, incluso ante el descubrimiento de una infidelidad muchas parejas deciden seguir adelante, la decisión es de ellos, no de la tercera persona. En todo caso, si tomamos como causa de la ruptura una escena de infidelidad como en este caso podría ser el intercambio de mensajes, el foco debería hacerse sobre la persona que traiciona el pacto de exclusividad sexual que tiene con su pareja (en este caso Mauro Icardi). Ella es libre de interactuar con quien desee, el que debería poner un límite a sus interacciones con otras mujeres si quiere respetar lo pactado con su pareja, es él. Pero socialmente estamos acostumbrados a señalar a la tercera persona, particularmente si es una mujer. La doble moral aún imperante en la sociedad sigue condenando a la mujer que expresa o vive libremente su deseo, de allí todas las adjetivaciones peyorativas que usó Wanda Nara para descalificarla en las redes sociales. La mujer deseante, deseable, la "zorra", que viene a "robar" maridos, como si la pareja fuese una propiedad privada susceptible de ser "robada", no un sujeto pensante, sintiente y con capacidad para decidir.

- Se habló también del llamado Sindrome de Fortunata, como el padecimiento de la China, por su recurrencia a salir con hombres casados, ¿existe es cuadro?

- Dentro de la nosografía psicopatológica no existe tal cuadro como entidad clínica. En todo caso es un constructo que se usa para describir un patrón de comportamiento de recurrencia en la vinculación con personas comprometidas en otra relación. Pero lo preocupante es porque socialmente se busca patologizar a la tercera en discordia, ¿por qué asusta su comportamiento?, será porque pone en cuestión las estructuras de nuestra organización social, como es la monogamia. La monogamia es social, no natural, por lo tanto no sorprende que ocurran estas cosas, las estadísticas de infidelidad lo reflejan. Por otro lado una mujer libre y deseante es "peligrosa" y siempre resulta más seguro desactivarla encasillándola en una psicopatología, el miedo a la libertad siempre está presente, y la mujer como tentación es una leyenda instalada desde la Biblia, no olvidemos que desde el principio de los tiempos para el catolicismo, Eva le dio a probar el fruto prohibido a Adán, y de allí el pecado original que privó del paraíso a todos los mortales hasta hoy. Ese es el patrón recurrente que habría que cuestionar, ¿otra vez una mujer que tienta y corrompe a un varón inocente? Aburre. Pero es cierto que lo prohibido atrae, no sólo a la China Suárez, a personas de todos los géneros y estados civiles, tampoco es novedad ni patología.

- A su criterio, ¿el rol que le asignan a la China Suárez los protagonistas del incidente y que amplificaron los medios se condice con lo que sucedió?

- El rol que los protagonistas le asignan no lo podemos saber, lo que realmente ocurre entre las cuatro paredes de la intimidad de una pareja sólo lo sabe la pareja. Que los medios amplificaron la actitud de la China Suárez es un hecho, en verdad pusieron sobre la mesa la interacción entre las dos mujeres, porque Wanda misma públicamente manifestó su enojo con ella, en lugar de enfocarlo a quien realmente la traicionó en todo caso que es su pareja. Pero más allá de las expresiones públicas de Wanda, socialmente se suele poner en el banquillo de los acusados a la tercera en discordia y rara vez al varón infiel, en este tipo de configuraciones.

- ¿Por qué frente al rompimiento de una relación se buscan culpables?

- Porque claramente es más sencillo depositar las culpas y responsabilidades por fuera del sistema de la pareja. Aunque duela, duele menos pensar que la culpa es de la tercera persona que provocó este daño, a pensar que es la propia pareja quien lastima. Responsabilizar al integrante de la pareja implica darse cuenta que no conoces tanto como creías en esa persona, pone en jaque la confianza e implica revisar la dinámica y los términos de la relación, y hacerse cargo de eso es algo que muchas veces prefiere evitarse.

- ¿Por qué, como en este caso, frente a una infidelidad se exime de la responsabilidad al varón y se cargan las tintas sobre la mujer, la China Suárez?

- Porque el machismo de nuestra sociedad hace que estos casos se ponga en falta a la mujer, y se exime al varón en base a la creencia nuclear (errónea claro) de que el varón tiene "necesidades" que los hacen "vulnerables" al encanto de las mujeres, por lo cual no pueden resistirse, entonces el problema es ella que seduce y tienta al masculino indefenso, esa creencia la vemos en expresiones vulgares como "la carne es débil", entonces apuntemos a la "provocadora" que lo corrompe. Cuando maduremos y seamos todos adultos libres y responsables, cada uno asumirá sin pudor sus deseos y se hará cargo de juntar los platos rotos.