Viernes 15 de Marzo de 2013
Los primeros pasos de Jorge Bergoglio como Papa Francisco en Roma han sorprendido casi tanto como su elección. Inició ayer su pontificado con gestos atípicos: paró en su hotel de Roma y pagó la factura de su propio bolsillo y luego en su primera misa llamó a todos los fieles a la reconstrucción de la Iglesia a través de mensajes cortos, gráficos y sencillos. "Si no nos confesamos en Jesucristo, la cosa no funciona. Nos convertiremos en una ONG piadosa", advirtió.
El primer pontífice latinoamericano y jesuita de la historia, el ya ex cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio, empezó la jornada con una escala en la basílica romana de Santa María la Mayor para rezar ante la imagen de la Virgen. No usó el papamóvil y se desplazó en un coche privado del Vaticano sin hacer demasiado ruido.
Poco después se acercó a la residencia que lo alojó durante los días previos al cónclave y pagó la cuenta. "Saludó a todo el personal, uno por uno", dijo el reverendo Pawel Rytel-Andrianek, quien vive en el mismo hotel y da clases en la cercana Pontificia Universidad de la Santa Cruz.
Más tarde, ofició su primera misa como pontífice ante los 114 cardenales que el día anterior le confiaron la silla de Pedro en un momento especialmente complejo para la Iglesia Católica.
"Castillos de arena". Francisco, que habló en italiano y sin la ayuda de apuntes, centró su homilía en tres conceptos: caminar, edificar y confesar. lo que marcó una enorme diferencia con el texto de tres folios en latín que leyó Benedicto XVI hace ocho años en esa misma misa.
Fue breve y utilizó ejemplos gráficos para hacer llegar a los cardenales el mensaje de que la Iglesia debe reconstruirse sobre una sólida fe en Cristo.
"Cuando no se construye sobre la piedra, ocurre lo que a los niños en la playa cuando hacen castillos de arena: todo viene abajo, sin consistencia", dijo. "Edificar es construir la Iglesia. La Iglesia se construye con piedras, con piedras consistentes, piedras vivas", añadió.
"Si no nos confesamos en Jesucristo, la cosa no funciona. Nos convertiremos en una ONG piadosa, pero no en la Iglesia, esposa del Señor", alertó el nuevo pontífice durante la homilía que celebró en la Capilla Sixtina, con la que oficialmente terminó el cónclave.
"Cuando caminamos, edificamos y confesamos sin la cruz, no somos discípulos del Señor. Hay que tener el coraje de caminar con la cruz del Señor y edificar la Iglesia con la sangre de Cristo", proclamó.
La Santa Sede informó que Francisco habló por teléfono con su predecesor y Papa emérito Benedicto XVI. El Vaticano precisó que el inédito encuentro entre dos papas vivos tendrá lugar en los próximos días.
Francisco fue elegido anteayer en cinco votaciones y apenas dos días de cónclave. Los cardenales electores hicieron añicos las quinielas y con más rapidez de lo previsto se inclinaron por el jesuita reconocido por modernizar la Iglesia argentina.
Sin querer faltar al juramento de respetar el secreto del cónclave, algunos cardenales recordaron las lágrimas de emoción cuando Bergoglio alcanzó los 77 votos.
El argentino se dirigió a los cardenales con unas palabras que se han utilizado en otras ocasiones. "Que Dios os perdone lo que habéis hecho", afirmó Bergoglio, relató el reverendo Federico Lombardi, portavoz del Vaticano.
El propio reverendo Rytel-Andrianik reveló que antes del cónclave un sacerdote preguntó a Bergoglio en el ascensor cuándo planeaba regresar a Argentina.
"Me acuerdo que Francisco le respondió que probablemente esperaría a la misa de entronización", recordó. "Y ahora es él quien va a ser entronizado como pontífice", agregó en referencia a la misa que lo coronará como sucesor de Pedro el próximo martes.
En sus primeras palabras ante las 100.000 personas que lo vitoreaban en la plaza de San Pedro, Francisco pidió a los fieles que recen por él y en un gesto sin precedentes solicitó la bendición del pueblo y se agachó en señal de sumisión.
"Nos llevamos todos una sorpresa, debo decir que también yo, que no lo esperaba", admitió Lombardi. "Nos impresionó por muchos aspectos nuevos: el origen, el nombre elegido, el estilo con el que se presentó, la manera de hablar, así como los gestos", añadió.
Interrogado sobre si su Argentina natal podría ser la primera visita de Francisco, Lombardi señaló que "es de esperar que visite Argentina", pero no aclaró si será el primer destino o si antes viajará a algún otro país.
En principio, Francisco, de 76 años, presidirá la Jornada Mundial de la Juventud que se celebra en julio en Brasil y podría aprovechar la oportunidad para hacer escala en otros países de la región como primer Papa latinoamericano.
"Seguramente la elección del nuevo papa debe haber sido muy emocionante para nuestros países", señaló Javier Dávila, un boliviano de 21 años que vive en Roma.
"Va a ser un buen Papa y se ve que es una persona bastante humilde", aseguró Horacio Rivera, un mexicano de 30 años.
Francisco no es el primer Papa de habla hispana. En el pasado hubo españoles como Alejandro VI en el siglo XV. Pero la elección del argentino marcó un importante hito para América Latina, que reúne a la mayor población católica del planeta: 501 millones de personas, el 42 por ciento del total de 1.200 millones de fieles, según estadísticas de la Santa Sede.
Francisco enfrenta un papado difícil. La renuncia de Benedicto XVI, la primera de un Papa en 600 años, parece haber sacudido los cimientos de la Iglesia.
Las finanzas de la Santa Sede, y en particular de la banca vaticana, han quedado en entredicho por supuestas acusaciones de corrupción.
Este asunto, unido al famoso caso Vatileaks, el informe redactado por tres cardenales sobre la fuga de documentos confidenciales sobre el Vaticano, ha cuestionado el propio funcionamiento de la curia.
Al mismo tiempo, la secularización en Europa y América latina, así como la creciente pérdida de fieles suponen un reto para el nuevo pontífice.