Separaron de la Justicia a un fiscal acusado de acoso laboral
El Tribunal de Enjuiciamiento del Ministerio Público de la Nación separó al fiscal Claudio Socca, acusado de acoso laboral. El fallo fue dado a conocer ayer en la sede de la Procuración General, en Capital Federal. En la sala estaba el fiscal Socca, a cargo de la Fiscalía Nº 46, quien se desempeñaba en el cargo desde casi una década. Las empleadas que elevaron la acusación también se encontraban presentes...

Martes 01 de Septiembre de 2009

El Tribunal de Enjuiciamiento del Ministerio Público de la Nación separó al fiscal Claudio Socca, acusado de acoso laboral. El fallo fue dado a conocer ayer en la sede de la Procuración General, en Capital Federal.
  En la sala estaba el fiscal Socca, a cargo de la Fiscalía Nº 46, quien se desempeñaba en el cargo desde casi una década. Las empleadas que elevaron la acusación también se encontraban presentes. Ellas son Natalié Heleou, Samanta Fabiani, Alejandra Soldano y Mercedes Porta, quienes sufrieron acoso laboral y “acoso sexual”, según una fuente del gremio de Empleados de la Justicia, quien aclaró que como resulta de difícil constatación, se decidió presentar sólo el laboral.

Cargos probados. El Tribunal de Enjuiciamiento consideró probados los cargos presentados por las trabajadoras de la fiscalía y separó de la función a Socca al considerar que “carece de las condiciones necesarias para su desempeño”.
  De acuerdo con un delegado del gremio de los judiciales, “es la primera vez en la historia de la Justicia argentina que se separa a un magistrado acusado de acoso laboral. Todas las veces que se acusó a alguien, renunció antes de sustanciarse el juicio”, señaló.
  Entre los presentes, mientras se daba lectura el fallo, se encontraba el titular de la Unión de Empleados de la Justicia de la Nación, Julio Piumato, quien es −además− diputado nacional y secretario de Derechos Humanos de la Confederación General de los Trabajadores.
  El fallo del tribunal sostiene que “el trato del fiscal hacia los empleados era humillante y degradante” y que el acusado presenta rasgos de una “personalidad autoritaria”.
  Uno de los relatos que el tribunal aceptó como prueba cuenta que Socca solía impedir a los empleados de la fiscalía conversar entre ellos; los espiaba y luego del diálogo entre los trabajadores llamaba a los involucrados en la charla y preguntaba cuál había sido el motivo del intercambio.

Penitencia. En otro de los casos referidos, un trabajador que indicó que a un empleado de sexo masculino, Socca le ordenó que permaneciera en una de las habitaciones del tribunal mirando hacia la pared.
  El vocero gremial puntualizó que el comportamiento autoritario del fiscal removido no se limitaba a su fiscalía: “Lo hacía también cuando le tocaba subrogar otras”, acotó.
  El tribunal comenzó la lectura del fallo con el rechazo al planteo de la defensa de supuesta inconstitucionalidad de los jueces para analizar el caso.
  Por otra parte, también se indicó que los primeros actos de acoso se produjeron en 2006. El juicio en el tribunal se sustanció en los últimos dos meses. (Télam)