Viernes 09 de Diciembre de 2016
La mayoría de los turistas argentinos que cruzan a Chile no tienen otro propósito que comprar iPhones, iPads y televisores inteligentes (los más buscados), aunque no desaprovechan los precios acomodados de la indumentaria y los calzados.
La tendencia tuvo un gran salto a inicios de este año ya que en términos interanuales creció casi un 60 por ciento según datos del propio Servicio Nacional de Turismo, que promociona las visitas de extranjeros a esa nación.
Tanto es así que en los primeros meses de 2016 arribaron a Santiago unos 16.000 argentinos por día interesados en los aparatos electrónicos que allí pueden conseguirse, como promedio, a mitad del precio que se vende en la Argentina.
Por ejemplo, mientras que una TV de 32 pulgadas marca LG en la Argentina cuesta unos 7.000 pesos, en el país trasandino se paga 4.800 pesos. Un smart TV de 40 pulgadas Samsung en el país sale unos 15.500 pesos mientras que cruzando la cordillera se consigue por 6.200. Idéntica situación se observa con computadoras personales, heladeras de última generación y otros aparatos domésticos.
El fenómeno tuvo su mayor impacto en la última Semana Santa. En el local de Falabella de Costanera Center, el principal shopping de la capital chilena, se agotaron los TV de Samsung y los LG de 32 pulgadas.
Ese fin de semana, en el Paso Internacional Cristo Redentor se registraron colas de vehículos que llegaron hasta los 30 kilómetros de extensión. El boom de turistas argentinos hizo que los vendedores de esos locales santiaguinos se hayan vueltos duchos en calcular los valores de los artículos en pesos argentinos.
Además, hay que considerar que los mayores de 18 años que cruzan la frontera en un auto tienen una franquicia de compra sin impuestos de 150 dólares, y 75 dólares por cada hijo. Cuando se viaja en avión, esa cifra se duplica.
De excederse, deben abonar un gravamen del 50 por ciento, algo que los vendedores chilenos también calculan cuando establecen los precios según las tablas de conversión.
Además, el precio de la ropa es mucho más barato que en Argentina, con la salvedad de que la variedad de marcas es mayor. Como ejemplo, en H&M se puede acceder a un jean por 7.000 pesos chilenos, unos 154 pesos argentinos. Uno similar costaría aquí 1.300 pesos.
Más barato
Gran diferencia de precios. Un jean de H&M cuesta en Santiago 154 pesos, aquí, una similar sale 1.300 pesos.