Las temporadas de frío extremo y de calefacciones prendidas resecan, irritan y debilitan la piel. Todas las recomendaciones para curar y cuidar la piel
Jueves 26 de Junio de 2025
Los meses de frío, además de exigir más abrigo, demandan cuidados y rutinas especiales para cuidar al cuerpo. En ese sentido, algunos de los problemas más recurrentes tienen que ver con la sequedad, irritación, enrojecimiento y sensibilidad de la piel. Es por eso que surgen algunos consejos y hábitos para recuperar y proteger la piel del frío imperante.
La piel es el órgano más grande del cuerpo humano y muchas veces el más olvidado. Cuando se piensa en proteger el cuerpo, el cuidado de la piel suele aparecer como algo superficial y secundario. Sin embargo, la atención a este órgano es esencial para la salud y, sobre todo en períodos de mucho frío o mucho calor, es vital adoptar cuidados básicos que la protejan.
Especialistas en dermatología señalan las complicaciones que sufre la piel en la temporada invernal. La disminución del flujo sanguíneo a causa de las bajas temperaturas y la pérdida de humedad en la epidermis producto del calor de las estufas, son algunas de las cuestiones a las que hay que prestar atención.
El rostro, los labios y las manos, al ser las zonas más expuestas, suelen sufrir de forma más profunda las consecuencias del aire frío y los cambios de temperatura. La piel expuesta al frío puede presentar diversas problemáticas como enrojecimiento, descamación, tirantez, picazón y grietas.
Entonces, ¿qué hacer para cuidar la piel en invierno?
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Seis consejos para cuidar la piel en invierno
Aunque los síntomas parecen solo molestos, el descuido de la piel puede derivar en problemas más complejos. Es por esto que es vital incorporar cuidados básicos y sencillos que puedan proteger a la piel y curarla de los daños ya sufridos. Armando una rutina simple, la condición de la piel puede cambiar enormemente.
1- Hidratación y cuidados apropiados
Mantener el cuerpo y la piel hidratados es la base de cualquier cuidado. Para cuidar la barrera cutánea no basta solo con utilizar cremas hidratantes, sino que es indispensable el consumo de agua a lo largo del día.
Utilizando cremas formuladas para el rostro, cuerpo o manos (dependiendo la parte del cuerpo en el que se vaya a aplicar) al menos dos o tres veces al día y bebiendo al menos dos litros de agua, el estado de la piel será visiblemente más sano y los posibles cortes o grietas por sequedad desaparecerán.
2- Limpieza
Ninguna crema puede penetrar en la piel correctamente si esta no se encuentra limpia. Para esto es recomendable usar productos hipoalergénicos suaves. Los jabones en barra o con fragancias no son los mejores para la barrera cutánea del rostro y pueden resecarlo más, entre otras cosas. Para el cuerpo, son recomendables los jabones más bien cremosos o líquidos.
En la cara, es conveniente utilizar leches, cremas o aceites de limpieza en caso de pieles extra secas y sensibles, o bien geles y aguas micelares si las pieles se encuentran en mejor estado o tienen características mixtas o grasas.
Con la limpieza de la piel se eliminan las células muertas, se desobstruyen los poros y se prepara la piel para la hidratación.
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3- Protección solar
Si el paso número uno es la limpieza y el segundo la hidratación, el tercero debe ser sí o sí la protección solar. Aunque a muchas personas les cueste o les resulte incómodo, encontrar un protector solar para el propio tipo de piel y utilizarlo todos los días es esencial.
Si bien la radiación solar es menor en invierno, los rayos ultravioleta siguen siendo perjudiciales. Las pieles irritadas o resecas son víctimas fáciles de los daños solares, por lo que es fundamental generar una barrera defensora con el protector solar.
4- Atención a los labios y las manos
Dos de los primeros sectores en los que se sienten los daños del frío son los labios y las manos. Y no existe nada más incómodo que los cortes y la sequedad en estas zonas.
Para proteger los labios es preciso utilizar bálsamos pesados por sobre aquellos que se evaporan rápidamente, para mantener la humedad y generar una barrera protectora. En caso de ser necesario, también se pueden aplicar cremas hidratantes durante la noche y vaselina.
En el caso de las manos, mantener una crema al alcance y aplicarla especialmente luego de lavados o aplicación de alcohol que son momentos en los que se secan por demás.
5- Evitar el calor directo y los contrastes térmicos
Las estufas son grandes aliadas para mantener calor en invierno, pero es importante mantener ciertos cuidados al utilizarlas. Tanto las calefacciones como los radiadores y las duchas muy calientes pueden llegar a dañar la piel, por lo que los expertos recomiendan, en la medida de los posible, mantener temperaturas moderadas y no excesivamente calientes. También se recomienda evitar los cambios bruscos de temperatura.
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6- Utilizar los productos adecuados
Cada piel tiene sus propias necesidades pero existen productos e ingredientes formuladas casi para todas y accesibles en cualquier farmacia. De todas maneras, si la piel se torna extremadamente sensible es importante consultar con un dermatólogo para que recomiende y recete los productos más adecuados a las condiciones de la piel.
En los productos dermatológicos conviene utilizar los de textura más suave y menos abrasiva, sobre todo aquellos con ingredientes como ácido hialurónico y ceramidas, que son altamente hidratantes.