Martes 10 de Agosto de 2010
El dueño del gimnasio que se derrumbó en el barrio porteño de Villa Urquiza, Pablo Galli, afirmó hoy que “no había pasado nada” en el local en los momentos previos a la tragedia, aunque remarcó que ayer “vibraban las paredes”, lo que lo llevó a pensar en cerrar el establecimiento de manera temporaria.
“Los bomberos me trajeron a la vida otra vez porque creía que no salía de ahí, la situación era bastante asfixiante”, señaló Galli, quien estuvo atrapado por varios minutos hasta que fue rescatado en el gimnasio ubicado en Mendoza 5030, donde al menos una persona murió y otras once sufrieron heridas.
En declaraciones al Canal 13, contó que “ayer sentía que vibraban las paredes y yo dije 'esto puede ser producto que se mueve la tierra'”, por lo que tuvo la intención de cerrar el local hasta que los obreros rellenaran con tierra el pozo de la obra en construcción lindera.
El propietario del gimnasio Orion continuó su relato sobre el derrumbe, especificando que en “un momento hubo un silencio tremendo” luego de que colapsara el edificio.
“Escuché luego la sirena de los bomberos. Tenía miedo que se siguiera cayendo y en un momento todos pensábamos que no salíamos”, añadió.
Galli expresó: “Creí que se había caído el techo arriba nuestro y no que el piso se había ido para abajo”.
El dueño del gimnasio calculó que en el momento del derrumbe de ayer a la tarde “había unas 15 personas”.
“Me vienen caras a la cabeza pero no puedo decir todos”, manifestó.
El propietario del local puntualizó que antes del derrumbe “el único problema que hubo es que con todo el movimiento de tierra, quedó la cloaca tapada”.
“En el local no había pasado nada. Ayer sentía que vibraban las paredes, y dije que esto podía ser producto de que se movía la tierra”, apuntó. (DyN)