Se inicia la exploración de las cuencas petroleras frente a Mar del Plata
La Corte Suprema habilitó la actividad offshore, a 300 km de la ciudad. Se espera hallar enormes volúmenes de crudo y gas

Sábado 11 de Noviembre de 2023

La Corte Suprema de Justicia habilitó la exploración de petróleo costas afuera (offshore) frente Mar del Plata, a unos 300 km de la ciudad balnearia. Sectores ecologistas de Mar del Plata y el intendente se opusieron a la iniciativa y la bloquearon en la Justicia. Ahora, la Corte la rehabilitó. Previamente, una Cámara de Apelaciones también había habilitado la exploración. Los yacimientos tienen un potencial enorme. Podría alcanzar unos 200 mil barriles diarios, el 35% de la producción actual de Argentina. Más al norte de la zona que ahora se explora hay más campos de gran potencial, lo que multiplicaría esa cifra.

  La argentina YPF y la noruega Equinor revelaron en octubre de 2022 el descubrimiento conjunto de un yacimiento en el mar Argentino, a 315 kilómetros de Mar del Plata. Si la exploración que se iniciará ahora da buenos resultados, podría llegar a producir casi al 40% del petróleo que produce Argentina.

  La petrolera Noruega Equinor armó una sociedad con Shell e YPF (35% cada uno). Ahora, un buque, el BGP Prospector, se encuentra en el área y prepara dispositivos a aire comprimido para llegar hasta el fondo de mar, en el bloque como CAN 100/ Pozo Argerich.

  El ambientalismo presentó amparos para detener el procedimiento en la Justicia, pero la Corte entendió que al no ver “ni hechos ni sentencias consumadas” no es pertinente bloquear el proceso de exploración. La recolección de información geológica estuvo frenada por un fallo del juez Santiago Martín, de Mar del Plata, quien en febrero de 2022 dictó una medida cautelar a favor del intendente Guillermo Montenegro y la Organización de Ambientalistas Autoconvocados, que pidieron se suspenda la exploración. Después, el juez federal Alfredo López dejó en suspenso la cautelar, ordenó profundizar el estudio ambiental y someterlo a consulta pública. Así, en mayo pasado se realizaron las consultas y exposiciones, que resultó en un amplio apoyo a la actividad offshore y en junio siguiente la Cámara de Apelaciones dejó sin efecto la medida cautelar dictada por el juez de primera instancia.

¿Cañones o exploración sísmica?

  Contra la visión alarmista de los “cañones de aire comprimido”, desde YPF explicaron que la “adquisición sísmica 2D y 3D” es un método geofísico que se utiliza en las primeras etapas de la exploración. Se generan impulsos acústicos desde fuentes de emisión desde un buque Esas ondas se reflejan en el lecho marino y en las capas de roca del subsuelo y son recibidas en receptores (hidrófonos) alineados a lo largo de cables arrastrados por el buque. Un principio similar al del sonar, pero a mayor escala. Los impulsos contienen información sobre estas capas rocosas y permiten interpretar las estructuras del subsuelo. Para los conservacionistas, todo lo que vive en el mar se verá afectado por estas detonaciones.

  Pero el procedimiento se ajusta al marco jurídico normativo, señalan desde el gobierno, interesado en que se concrete la explotación por las perspectivas que implican para el país. Los estudios ambientales tienen el visto bueno del Ministerio de Medio Ambiente. Los funcionarios no objetaron el desarrollo. Se limitaron a confirmar que fueron presentados y cumplimentados en tiempo y forma los estudios exigidos de impacto ambiental.

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  Desde Greenpeace, en contraste, denuncian: “A pesar del rechazo de la población, el Estado argentino y las empresas petroleras pretenden avanzar con el desarrollo de la industria offshore de hidrocarburos en el mar Argentino, que es un sector del Océano Atlántico sudoccidental que tiene una extensión de alrededor de un millón de kilómetros cuadrados. Allí ballenas, delfines, pingüinos y muchos otros animales que lo habitan están en peligro por la amenaza de una inminente actividad petrolera que incluye ’bombardeos sísmicos’ constantes que se utilizan para localizar petróleo en el fondo marino”.

  Los ambientalistas creen que sería inevitable que se produzcan derrames de petróleo y lleguen a las playas afectando a los ecosistemas marinos, los paisajes y el turismo. Afirman que “este proyecto no beneficia a nadie más que a las corporaciones involucradas y sólo trae destrucción”. El viernes 20 de octubre, la Prefectura debió detener el paso de un velero de Greenpeace que pretendía ingresar en el área de exploración del buque de Equinor.

  “El velero Witness navegó dentro de la zona económica exclusiva argentina rumbo a aguas internacionales con el fin de documentar la biodiversidad del Mar Argentino. Durante el crucero, el 20 de octubre Prefectura le recordó a la tripulación que debía mantener distancia con el buque de prospección sísmica BGP Prospector”, dijeron desde la ONG.

  En la industria tienen una visión muy diferente, como es obvio. El 30% de la producción global de hidrocarburos, que su vez representa el 80% de la matriz energética primaria mundial, es de origen off-shore, señalan. En la Argentina, el primer pozo exploratorio off-shore se hizo en 1969, mientras que la producción mar adentro comenzó en 1989 en la cuenca Austral.

  Actualmente, la producción off-shore representa el 15% de la oferta total de gas natural en Argentina. La actual explotación en la cuenca Austral se realiza a sólo 70 metros de profundidad y a entre 15 y 60 km de la costa de la provincia de Tierra del Fuego. En el caso de las áreas frente a Mar del Plata las profundidades son mucho mayores, del orden de 1.500 metros o más.

  El ex ministro de energía Juan José Aranguren dice que tanto en el resto del mundo como en la Argentina la explotación off-shore “se realiza aplicando adecuadas prácticas operativas que permiten contener los riesgos de seguridad y ambientales. La exploración de la cuenca Atlántica Norte (pozo Argerich-1) se realizará a 1.500 metros de profundidad y a 315 km de la costa de la provincia de Buenos Aires”. Aranguren insiste en que la experiencia internacional de las compañías involucradas dan garantías suficientes de que su realización se hará en “forma operacional y ambientalmente segura”. En el caso de Noruega, es experta en petróleo off shore desde los años 60, cuando comenzó la explotación en el Mar del Norte.