Domingo 08 de Mayo de 2016
El enorme incendio forestal que azota a una zona del suroeste canadiense está fuera de control tras haber arrasado 1.570 kilómetros cuadrados, quemando varios pueblos a su paso, entre ellos Fort McMurray. El siniestro, que obligó a evacuar a 90 mil personas, tiene tales características que ya lo apodan "la bestia".
El incendio, el más grande de los 40 registrados en la provincia de Alberta (oeste de Canadá), amenaza dos campos petrolíferos del sur de la ciudad, una de las más ricas del país norteamericano. Al menos 10 explotaciones han reducido la producción debido a las evacuaciones y otras medidas de emergencia que complicaron la distribución del crudo.
"Esto sigue siendo un incendio fuera de control, enorme y peligroso", dijo Ralph Goodale, ministro canadiense de Seguridad Pública, quien indicó que desde el inicio del fuego el domingo último, unos 1.560 kilómetros cuadrados habían sido arrasados por el fuego, 50 por ciento de los cuales en apenas 24 horas.
"Las condiciones en el frente siguen siendo extremas por la escasa humedad, las elevadas temperaturas y los vientos", indicó la célula de crisis del gobierno de la provincia de Alberta. "El incendio va camino a duplicar" la superficie afectada respecto del viernes, aseguró Goodale.
En menos de 24 horas ardieron 55.000 hectáreas más, según el último balance del servicio de bomberos.
Los convoyes para evacuar a miles de personas atrapadas a unos kilómetros al norte de Fort McMurray reanudaron ayer la marcha en condiciones muy difíciles en medio de espesas nubes de humo.
A principios de semana la mayoría de los evacuados se dirigieron al sur por carretera, en una salida dificultada por los atascos. Otros residentes que inicialmente se buscaron refugio al norte de la ciudad se vieron obligados a desplazarse de nuevo por el avance de las llamas.
"Nos recordó a una zona de guerra", afirmó Marisa Heath, después de pasar 36 horas en su camioneta en la carretera, con su marido, dos perros, un gato y siete gatitos. "Estremecedor. Todo lo que pude ver fue las bases de cemento de las casas", recordó.
A pesar de que 2.400 vehículos pudieron atravesar Fort McMurray para llegar a Edmonton, la capital provincial, a 400 kilometros al sur, el fuego sigue cortando la autopista. Y kilómetros de vehículos siguen esperando pacientemente su turno para emprender el viaje envueltos en humo y sacudidos por los vientos.
Los policías, con máscaras en el rostro, formaron convoyes de solo 25 vehículos mientras los riesgos para los automovilistas sigan siendo altos.
A lo largo de la ruta centenares de vehículos están abandonados, por falta de gasolina o averías. Sus ocupantes huyeron a principios de la semana hacia Edmonton o Calgary tras el avance del fuego en los barrios de la periferia de Fort McMurray. Según la primera ministra de la provincia, Rachel Notley, el centro de la ciudad no sufrió los embates del fuego.
Impacto económico. Con el agravamiento de la situación, la compañía Syncrude decidió ayer cerrar su sitio de explotación de arenas bituminosas (con petróleo) a 50 kilómetros al norte de Fort McMurray a causa del humo, aunque "sin peligro inminente de incendio". Otras compañías petroleras han hecho lo mismo estos últimos días.
Aviones de carga C130 del Ejército fueron enviados para evacuar a un poco más de 4.000 empleados, un puente aéreo previsto para dos días, según Syncrude. En una provincia ya de por sí afectada desde hace dos años por la caída del precio del crudo, esta nueva detención reducirá un poco más la producción. El experto petrolero Matt Smith, de la empresa de datos ClipperData, estimó el viernes en "un millón de barriles diarios el volumen de producción retirado del mercado".
"Dígannos dónde están y quiénes son", repitió una vez más Rachel Notley a los alrededor de 100.000 evacuados para poder hacerles llegar rápidamente la ayuda del gobierno y evaluar las necesidades a largo plazo.
Es que para los habitantes de Fort McMurray el retorno a una vida normal en su ciudad no parece previsible a corto plazo.
Ayer, las autoridades no didaban que este será el desastre natural más costoso en la historia de Canadá, aunque afortunadamente no se han registrado víctimas fatales.
Con 28 grados de temperatura, el clima estaba obstaculizando los esfuerzos para combatir el incendio forestal. Las autoridades dijeron que seguía ardiendo fuera de control y se espera que seguir empujando hacia el noreste. El incendio se inició por la descarga de rayos en los bosques de coníferas, y ahora genera nubes tan densas que desata tormentas eléctricas, que comienzan otros focos ígneos.
La magnitud de las pérdidas de propiedades en Fort McMurray aún no se ha determinado, pero un analista de seguros estima que podrían superar los siete mil millones de dólares.
Más de 500 bomberos están combatiendo el incendio en los alrededores de Fort McMurray, junto con 15 helicópteros y 14 aviones cisterna, dijo el gobierno de Alberta.