Jueves 24 de Abril de 2008
Las posibilidades de encontrar vivo a un sacerdote católico desaparecido desde el domingo último tras intentar cubrir un trayecto aéreo atado a mil globos de cumpleaños llenos de helio, disminuyen cada día, reconocieron anoche los equipos de rescate.
El sacerdote Adelir Antonio Di Carli sigue desaparecido tras haber despegado de la ciudad portuaria de Paranagua. Llevaba un casco, un traje térmico de vuelo y ropa a prueba de agua.
Di Carli intentaba batir una marca de esa especialidad para recabar fondos para la construcción de un centro de descanso para camioneros, donde los conductores podrían detenerse y recibir apoyo espiritual.
Pero a menos de una hora de vuelo Di Carli avisó a su equipo por medio de un teléfono satelital que no podría completar la ruta planeada para arribar a la ciudad de Dourados, a 750 kilómetros de distancia, de acuerdo con declaraciones de José Carlos Boom, un miembro de su equipo.
"Nos dijo que comenzaría a descender sobre el mar, pero nunca dijo que estaba a punto de chocar contra el agua", declaró Boom. "Nunca oímos pánico en su voz", concluyó.
Di Carli mantuvo contacto con el equipo utilizando un aparato de localización satelital para reportar su posición mientras descendía. Lo hizo durante ocho horas, hasta que su teléfono se quedó sin batería.
Ayer, embarcaciones de la Armada, aviones de la Fuerza Aérea, helicópteros y pesqueros reanudaron la búsqueda en el océano Atlántico frente a la costa meridional brasileña. Hallaron un atado de cincuenta de los mil globos de fiesta con los que despegó el sacerdote. Mientras, equipos de bomberos lo buscaron en unas montañas boscosas del estado de Santa Catarina.
"Cada vez es más difícil conservar el optimismo", afirmó Johnny Coelho, comandante del Departamento de Bomberos de Penha, que busca al sacerdote.
Por el contrario, los feligreses de la parroquia de Di Carli, Sao Cristovao, están convencidos de que lo encontrarán.
Tragedia anunciada. Marcio Andre Lichtnow, un instructor de parapente que hace tres años tuvo a Di Carli como uno de sus estudiantes, dijo que la desaparición del sacerdote era "una tragedia anticipada".
Lichtnow consideró al sacerdote de 41 años "un individuo fuerte y ansioso que siempre tenía prisa para completar sus labores".
"Tras dos o tres meses, le pedí que abandonara el curso debido a su personalidad, que no era la ideal para practicar el parapente", explicó el instructor en una conferencia de telefónica. "Así que lo sucedido no es una sorpresa".
Según Lichtnow, días antes de iniciar el vuelo, Di Carli le había telefoneado para contarle sus planes.
"Le dije que los vientos lo llevarían hasta Sudáfrica", dijo Lichtnow. "Indicó que lo había estudiado todo cuidadosamente y que seguiría adelante. Honestamente creí que bromeaba", concluyó. l (AP)