Miércoles 26 de Diciembre de 2007
Una joven de 21 años embarazada de nueve meses murió electrocutada cuando intentó abrir la heladera de su casa en la localidad bonaerense de Florencio Varela descalza y con las manos mojadas, pero los médicos lograron salvar la vida de su hijo al forzar un parto por cesárea, en un caso que puede ser definido como un milagro de Navidad.
El bebé, que también había sufrido la descarga eléctrica, se encuentra en buena evolución, asistido con oxígeno.
El trágico episodio ocurrió cuando Débora Alarcón lavaba ropa en su casa de la calle La Rastra y Cala, jurisdicción de la comisaría 5ª de Florencio Varela.
Descalza y mojada. La joven intentó abrir la heladera descalza y con sus manos mojadas por lo cual recibió una fuerte descarga que le provocó la muerte.
La víctima, quien tenía otro hijo, fue llevada por sus familiares al Hospital Subzonal Materno Infantil de San Francisco Solano y luego fue derivada al Hospital Evita Pueblo, de Florencio Varela, donde le practicaron sin éxito maniobras de resucitación, pero lograron salvar al bebé.
Los médicos la sometieron a una operación cesárea y pudieron salvar la vida del bebé, que pesó 3 kilos con 400 gramos, y sobrevivió a pesar de haber recibido también la descarga eléctrica.
El caso de Nair. El suceso remite al caso ocurrido el 19 de agosto último, cuando un bebé en gestación sobrevivió a la muerte su madre en el partido bonaerense de Lanús, situado también en el sur del Gran Buenos Aires.
Con pocas horas de nacida, la pequeña Nair se convirtió en un símbolo de la victoria de la vida frente a la muerte. Su madre, embarazada de ocho meses, murió en un accidente automovilístico cuando buscaba un hospital para dar a luz y una cesárea practicada a su cadáver permitió salvar a la niña.
Verónica Moreno, madre de Nair, su esposo y varios familiares acudieron en la madrugada del 19 de agosto al Hospital Eva Perón de Lanús porque la mujer ingresó en trabajo de parto. Sin embargo, el centro hospitalario no la recibió por no tener camas disponibles.
Luego, la joven de 25 años —madre de otro niño de tres años— partió en el auto de una amiga suya rumbo al Hospital Durand, de la Capital Federal, pero en el camino el vehículo colisionó contra una camioneta.
Verónica salió despedida del auto y sufrió un golpe en la cabeza que le provocó la muerte. Minutos después, los médicos le practicaron una cesárea que salvó la vida de Nair, en un caso idéntico al registrado esta Navidad en Florencio Varela.