El británico Andy Green, de 64 años, tiene una marca anterior difícil de superar, ya que en 1997 rompió la barrera del sonido con propulsión a reacción
19:15 hs - Martes 11 de Agosto de 2026
La única persona que rompió la barrera del sonido en un automóvil consiguió otro récord mundial este martes, en una demostración del poder del hidrógeno. El piloto británico Andy Green alcanzó una velocidad de 653,908 km/h en un auto impulsado por dos motores de combustión interna de hidrógeno con una potencia combinada de 1.600 caballos de fuerza, estableciendo el récord para esa categoría de vehículos, según la Fédération Internationale de l’Automobile, el organismo rector internacional del automovilismo.
El piloto jubilado de la Real Fuerza Aérea británica, de 64 años, corrió sobre la costra cristalina del famoso Salar de Bonneville, en Utah, en un auto de 9,75 metros de largo diseñado por el fabricante británico de maquinaria de construcción JCB. Los motores, adaptados de los que se usan en la maquinaria pesada de la empresa, mezclan gas hidrógeno presurizado con aire y lo encienden para crear ráfagas de potencia.
“Es mágico poder mostrar esta tecnología y lo buena que es la ingeniería en la mejor superficie de carreras del mundo, el Salar de Bonneville”, dijo Green tras el recorrido.
En realidad, la hazaña del martes no estuvo ni cerca de aproximarse al récord absoluto de velocidad en tierra, que Green estableció con propulsión a reacción en 1997. Aquel año, abordó el Thrust SSC, una aguja negra encajada entre dos motores a reacción absurdamente grandes, y lo condujo hasta alcanzar un récord absoluto de 1.227,985 km/h, rompiendo la barrera del sonido y logrando una proeza a la que nadie siquiera se acercó jamás. Sus recorridos en el desierto de Black Rock, en Nevada, produjeron estruendos sónicos que sacudieron la cercana localidad de Gerlach.
Green también estableció en 2006 el récord de velocidad en tierra para un auto impulsado por diésel —563,4 km/h— en el Salar de Bonneville. Regresó allí el martes con el objetivo de superar esa marca usando energía de hidrógeno, a la que ha llamado el “combustible del futuro”.
Récord "triturado"
Al apuntar a su velocidad con diésel, Green superó con facilidad el anterior récord mundial de combustión de hidrógeno, de 298,5 km/h. Contó con una recta de 16 kilómetros para ganar velocidad. Un grupo de empleados de JCB y periodistas observaron a distancia a través de cámaras y binoculares.
Green señaló que el interior del auto que usó el martes estaba “probablemente un poco más caliente” que el del vehículo con propulsión a reacción de 1997, con temperaturas que habitualmente estaban por encima de los 50 grados. “Pero estuvo entrenando cuatro meses para eso, tanto en el gimnasio como simplemente acostumbrándome con baños calientes”, remarcó.
El Salar de Bonneville es un remanente del lecho de un lago prehistórico y está a unos 160 kilómetros de Salt Lake City. Se asienta sobre un acuífero poco profundo que enfría los neumáticos. La superficie de baja fricción y el aire seco del desierto favorecen la velocidad y atraen a pilotos desde la primera carrera que se realizó allí en 1914. “Parece nieve y se comporta un poco como nieve compactada: es sorprendentemente resbaladizo”, explicó el hombre récord.