Jueves 29 de Mayo de 2008
Carlos Eduardo Robledo Puch, de 56 años, conocido como el Angel de la Muerte, condenado hace 28 años a reclusión perpetua por haber cometido 11 homicidios, 17 robos, una violación y dos raptos, pidió ser liberado como el cuádruple asesino Ricardo Barreda, a quien la Justicia acaba de otorgarle el beneficio, informaron ayer fuentes judiciales.
El considerado mayor asesino múltiple de la historia criminal argentina está preso desde 1972, con lo que ya superó varias veces el período mínimo de reclusión para dejar la cárcel, por lo que podría haber solicitado su libertad a partir del año 2000, aunque no lo hizo.
El pedido no implica que el beneficio le deba ser otorgado, ya que es necesario contar con informes médicos y psicológicos favorables que indiquen que el preso está en condiciones de gozar de la libertad.
Días atrás Robledo Puch envió una misiva al Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) para reclamar acceder a la libertad, confirmaron los voceros.
Una fuente penitenciaria detalló que en la carta enviada al Gabinete de Admisión y Seguimiento del SPB, Robledo Puch destaca que los plazos de su condena ya se cumplieron y por tal motivo reclama la libertad.
No saldría. La misma fuente adelantó que, si bien el pedido será evaluado, difícilmente se le haga lugar, ya que los informes psiquiátricos y psicológicos del recluso son desfavorables.
"Desde el 2001 sufre brotes psicóticos, tiene una personalidad perversa y agresividad contenida", precisó la fuente.
Tras ser condenado a reclusión perpetua, Robledo Puch se fugó en 1973 de la Unidad 9 de La Plata, aunque fue recapturado a los cuatro días y trasladado al penal de Sierra Chica, donde actualmente está alojado en el pabellón 10 de homosexuales.
Los voceros explicaron que no tiene problemas de convivencia con los otros internos, que realiza tareas de carpintería y que se convirtió al evangelismo.
En el penal de Sierra Chica todavía se recuerda uno de los brotes psicóticos que padeció en 2001, cuando disfrazado con unas antiparras y una capa y asegurando ser Batman quemó un taller.
También han quedado en la memoria colectiva algunas de las frases que pronunció cuando fue juzgado.
Al recordar el primero de su crímenes, un atraco a una discoteca en 1971, se hizo mención a que había matado a dos custodios mientras éstos dormían. "¿Qué querían, que los despertara?", se preguntó Robledo, quien alegó haber cometido su saga de asesinatos porque "a los 20 años no se puede andar sin auto ni plata".
"Esto fue un circo romano. Algún día voy a salir y los voy a matar a todos", fueron sus últimas palabras ante el tribunal de la localidad bonaerense de San Isidro que lo condenó, en 1980. l (Télam y DyN)