Jueves 11 de Septiembre de 2008
Córdoba- Un hombre de 77 años, que quedó viudo hace un año, será ordenado sacerdote por su hijo que es cura desde hace 17 años, en la ciudad cordobesa de Río Cuarto.
El hombre, identificado como Raúl Arturo Vera, se convertirá en sacerdote en la parroquia Nuestra Señora de La Merced, de barrio Alberdi de esa ciudad, en una ceremonia que se realizará mañana a las 19.
El hijo, que también se llama Raúl, fue ordenado sacerdote hace 17 años.
Fuentes eclesiásticas señalaron a Telam que este sería un caso único del país con dos generaciones seguidas trabajando en nombre de Dios.
“Nos van a diferenciar por padre-padre y padre-hijo” coinciden los Vera, unidos no sólo por el parentesco sino también por una fuerte fe religiosa.
El diácono, que en pocos días será sacerdote, dijo que a su mujer la conoció “en la iglesia, los dos trabajábamos en catequismo y éramos muy devotos, por lo que formamos una familia cristiana, comprometida con la palabra de Dios”.
El hombre, que tiene dos nietos, decidió dedicarse al sacerdocio el año pasado, luego de una larga enfermedad por la que murió su esposa, Graciela. De esa unión quedaron dos hijos, el cura Raúl y Daniel, padre de dos hijos.
“Dios fue tejiendo en mi vida distintos caminos y yo he tratado de cumplir su voluntad”, dijo Raúl, quien ya en 1990 con su hijo había protagonizado un hecho muy particular, al ordenarse ambos como diáconos.
El hombre había hecho un curso de diaconado permanente que había comenzado en 1986, en tanto que su hijo ingresó al Seminario de Río Cuarto en 1984, un año después de terminar el secundario, y en el 90 se ordenó diácono transitorio.
El hombre se jubiló en el Correo nacional en 1995 y para vivir y trabajar en tareas pastorales se trasladó a la ciudad de La Carlota, donde ejerció el diaconado con bautismos y dando la comunión a enfermos, entre otras cosas.
Raúl Vera, de 42 años, se ordenó sacerdote en 1991, cuando estaba trabajando en el pequeño poblado de Guatimozín y ahora se encuentra en Barrio Obrero donde, destaca, siempre contó con la compañía de su padre.
“Yo, sin que él me lo dijera, de algún modo siempre me imaginé qué haría. Mamá estuvo mucho tiempo delicada y más de una vez hablamos sobre qué sería de papá, y que si se daba el caso, que habláramos con el obispo para que sea sacerdote”, dijo Raúl.
“Cuando falleció mamá le comentamos a monseñor Eduardo Martín, y dijo que le parecía bien” señaló. (Télam)