Miércoles 25 de Febrero de 2015
Un hombre abrió fuego en un restaurante en el oriente de República Checa, matando a por lo menos ocho personas e hiriendo a una antes de suicidarse, dijeron ayer autoridades. Se trata de la peor balacera en la historia del país.
Patrik Kuncar, alcalde de la localidad de Uherske Brod, en el sureste del país, informó que el agresor era un hombre de unos 60 años. Hay una mesera hospitalizada, agregó.
El ministro del Interior Milan Chovanec, quien llegó al lugar de la tragedia, indicó que el hombre tenía una licencia para portar arma y aseguró que "no se trató de un ataque terrorista'".
"El hombre mató a ocho antes de suicidarse", dijo a The Associated Press el portavoz de la policía Pavel Stransky.
El ataque impactó al pueblo habitado por 17 mil personas y que está ubicado unos 300 kilómetros al sureste de la capital Praga. En la ciudad se encuentra la fábrica de armas Ceska Zbrojovka. "Nadie pensó que algo como esto podría pasar en un pueblo tan pequeño'", dijo Kuncar. "Difícilmente puedo imaginar qué consecuencias tendrá esto para el futuro de este pueblo'".
El jefe de policía del país Tomas Tuhy dijo que las autoridades no revelarán más información en las próximas horas debido a la investigación en curso.
Una moza era operada. "La mesera recibió un disparo en el pecho y estaba siendo operada", dijo Dana Lipovska, portavoz del hospital en el pueblo cercano de Uherske Hradiste. Su condición es "muy seria", agregó. La radio pública local informó que el hombre se comunicó con una televisora local antes del ataque para quejarse de que la policía no estaba solucionando sus problemas y amenazó con "hacer las cosas con mis propias manos".
República Checa tiene estrictas leyes sobre el control de armas, pero la caza es popular en este país de Europa del este.
"Estoy impactado por el trágico ataque en Uhersky Brod", dijo el primer ministro Bohuslav Sobotka, de viaje en Corea del Sur. Ofreció sus condolencias a los familiares de las víctimas. República Checa se independizó en 1993 después de separarse de Checoslovaquia. En una tragedia similar en la Checoslovaquia comunista, una conductora atropelló intencionalmente a un grupo de gente que esperaba el tranvía en Praga, matando a ocho. La mujer fue ejecutada.
Petr Gabriel estaba en el baño del restaurante cuando comenzó el tiroteo. "Eso salvó mi vida", dijo el testigo a la televisión checa. Pasó dos horas escondido hasta que lo rescató la policía.